miércoles, 04 de octubre de 2006

La Administración Bush, lejos de la práctica de los Derechos Humanos

Limpiando y Abriendo Conciencias


La administración Bush, lejos de la práctica de los Derechos Humanos

Sandra González Watson
Actualizada: 15/06/2005

"Nadie me ha preguntado si soy humano o no". Palabras del detenido afgano Wazir Mohammad quién escribió a su familia desde Guantánamo en 2002.
El Presidente Bush ha afirmado de forma reiterada que Estados Unidos dedica sus esfuerzos a la causa de la dignidad humana. Este fue uno de los temas del discurso que pronunció ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 2004. Sin embargo, durante su primer mandato, Estados Unidos estuvo muy lejos de actuar como el paladín mundial de los Derechos Humanos que afirma ser.

Queda claro que los atentados del 11 de setiembre fueron actos deplorables e inaceptables, pero, frente al terrorismo no vale todo: los Derechos Humanos deben prevalecer también al juzgar estos actos. La administración Bush, práctica todo lo contrario, pues desde el 11 de septiembre y sustentada en su política de guerra contra el terror, las cosas han ido empeorando y contribuyendo desafortunadamente a obtener respuestas cada vez más radicales de los terroristas.

El gobierno estadounidense condujo al Consejo de Seguridad de la ONU a adoptar la resolución antiterrorista 1373, que establece que los Estados deben tomar medidas para combatir el terrorismo. Después de ello, varios gobiernos han promulgado leyes o normas antiterroristas al margen del respeto y protección de los Derechos Humanos.

Así pues, la estrategia antiterrorista de la administración Bush, no sólo está minando los Derechos Humanos, sino que además está fracasando en lograr seguridad. Los gobiernos deben proteger a los ciudadanos frente a la violencia, pero Estados Unidos y sus aliados, que entre los pretextos que dieron paso al desencadenamiento de la guerra contra Irak incluían la protección de los Derechos Humanos, en la práctica los han transgredido abiertamente.

Según la ex administración iraquí, al menos 290 fosas, con cerca de 300.000 cadáveres han sido encontradas desde la invasión estadounidense hace dos años[1], mientras un informe de las Naciones Unidas da cuenta sólo de 24,000 civiles muertos.

Por otra parte, más de 600 ciudadanos extranjeros, se encuentran detenidos de forma indefinida y secreta en la base naval de Guantánamo, sin cargos ni juicios y sin acceso a familiares o asistencia letrada. Entre los detenidos, se encuentran, según declaraciones de las propias autoridades estadounidenses niños de hasta 13 años de edad. A la fecha estas personas continúan recluidas sin que se revise judicialmente la legalidad de su detención.

En diciembre del 2002, Estados Unidos a través de su secretario de defensa Donald Rumsfeld, aprobó a través de un memorando, el uso de técnicas ilícitas en interrogatorios practicados en la base de Guantánamo, que van desde mantener a los detenidos en posturas tensas por periodos de hasta 24 horas, recluirlos en régimen de aislamiento por tiempo prolongado, azuzarles con perros y hasta someterlos a humillaciones sexuales; infringiendo así la prohibición absoluta de tortura y malos tratos que recogen los tratados internacionales.

Asimismo, la administración Bush, mantiene recluidos a muchísimos detenidos bajo custodia secreta y en régimen de incomunicación en lugares desconocidos, en casos que constituyen en la práctica, desapariciones forzadas" y siguen saliendo a la luz más pruebas que comprometen a las autoridades estadounidenses en acciones de sub contrato de tortura mediante el traslado secreto de detenidos a otros países.[2]

Por otro lado, se siguen acumulando pruebas de tortura y otras formas de malos tratos por parte de las fuerzas estadounidenses, como es el caso de detenidos en Abu Ghraib (Irak), Bagram (Afganistán) y otros lugares.

Todos estos hechos provocan perplejidad e indignación. Perplejidad porque son actos atribuibles a un Estado que predica constantemente los Derechos Humanos; indignación porque algunas de las autoridades estadounidenses dejan traslucir que actúan en virtud de un mandato divino y que son un pueblo elegido, permitiéndose con ello, una atribución de acción sin sumisión a norma jurídica alguna.

Para actuar de acuerdo a su prédica de justicia, verdad y libertad que tan orgullosos enarbolan como bandera, la administración Bush, debe cerrar el campo de detención de Guantánamo y abrir una investigación exhaustiva e independiente sobre las políticas y prácticas de detención e interrogatorio a personas recluidas en campos detención como Bagram (Afganistán), Abu Ghraib (Irak), y lugares secretos de otras partes del mundo en los que se violan los Derechos Humanos de manera sistemática, con el pretexto de la guerra contra el terror.


[1] New York Times, 15 de abril 2005

Limpiando y Abriendo Conciencias, con el permiso de Sandra Watson,tiene el privilegio de incluir en su contenido este revelador texto.Flash




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