Promoviendo una Cultura Democrática desde la Comunidad
Promoviendo una Cultura Democrática desde la Comunidad
Sandra González Watson
Actualizada: 29/09/2005
Nota:Limpiando y Abriendo Conciencias se complace en incluir en
sus publicaciones este escrito de Sandra González Watson.
Las Defensorías Comunales, ayudan, a través de su labor diaria a acercar al Estado a las poblaciones más desprotegidas, fortaleciendo con ello, el acceso a la justicia de quienes se han visto excluidos, permitiéndoles un reconocimiento de ciudadanos y ciudadanas con derechos aportando con todo ello, a dar impulso a una cultura democrática.
Uno de los grandes problemas que enfrenta nuestro país, está relacionado a la poca integración y articulación entre los diferentes sectores de nuestra sociedad. Este hecho entre otras cosas, produce respuestas violentas cuando se ejercita el poder de manera centralizada, autoritaria y excluyente. Una expresión concreta de ello, es la intolerancia respecto al otro, el casi nulo entendimiento de lo diverso, que puede a veces expresarse de forma abierta o sutil, desde lo cotidiano y privado hasta la esfera de lo público.
En este sentido, afianzar una cultura del respeto a la diferencia y a lo diverso, es promover una cultura de paz, especialmente en nuestro país, en tanto país multicultural y multiétnico. La promoción de los derechos humanos como realización del ideal de dignidad humana, en su sentido integral, actúa como columna vertebral de la concepción y las prácticas democráticas, por tanto, ampliar los derechos humanos supone primero, entender y luego respetar las diferencias. Una cultura democrática por fuera de la cultura viva de los derechos humanos, no tiene sentido.
Pero cultura democrática implica también y ante todo, participación, capacidad de movilizarse, de organizarse, de que amplios sectores de la población asuman su destino frente a problemas y retos colectivos o públicos, sea en el espacio más inmediato (el barrio, la comunidad) hasta los espacios más mediatos (el municipio, el departamento o el país). Implica participar en forma activa en la construcción de experiencias de convivencia, en el logro de la paz y la reconciliación.
Desde el Área de Gobernabilidad y Derechos Humanos del IDL, promovemos el Programa de Defensorías Comunitarias, el cual trabaja con líderes y líderesas de comunidades indígenas y campesinas, capacitándolos y acompañándolos en la atención, promoción, y vigilancia ciudadana en el cumplimiento de sus derechos a partir de demandas concretas, inmediatas y cotidianas. Estas defensorías, se han constituido en un adecuado espacio de protección de los derechos humanos en la medida en que actúan como un efectivo medio de resolución de conflictos y como instancia que canaliza casos hacia los medios judiciales oficiales, facilitando el acceso de la población a estos servicios.
Las Defensorías Comunales, ayudan, a través de su labor diaria a acercar al Estado a las poblaciones más desprotegidas, fortaleciendo con ello, el acceso a la justicia de quienes se han visto excluidos, permitiéndoles un reconocimiento de ciudadanos y ciudadanas con derechos aportando con todo ello, a dar impulso a una cultura democrática.
Estas defensoras y defensores, visitaron el local del IDL los días 05, 06 y 07 de septiembre para compartir con el IPEDEPH Y nosotros, sus experiencias, sus aprendizajes y la necesidad de incorporar los mismos a la promoción de prácticas democráticas para el ejercicio de nuestras funciones, desde dónde estemos, desde el espacio más pequeño hasta en aquellos de decisiones políticas más importantes.
Sabemos que estos equipos de defensorías comunitarias, jugaran un importante papel en la transformación de la cultura no democrática que aún domina, convirtiéndose en puntos de referencia en la comunidad a través de la resolución de casos concretos cotidianos que finalmente lograran convertirse, poco a poco, en hechos transformadores. Desde el Área de Gobernabilidad y Derechos Humanos, seguiremos en la tarea de promocionar liderazgos, pero liderazgos locales con vocación democrática y de respeto a los derechos fundamentales, contribuyendo así a la reconstrucción del tejido democrático en nuestro país.
Sandra González Watson
Actualizada: 29/09/2005
Nota:Limpiando y Abriendo Conciencias se complace en incluir en
sus publicaciones este escrito de Sandra González Watson.
Las Defensorías Comunales, ayudan, a través de su labor diaria a acercar al Estado a las poblaciones más desprotegidas, fortaleciendo con ello, el acceso a la justicia de quienes se han visto excluidos, permitiéndoles un reconocimiento de ciudadanos y ciudadanas con derechos aportando con todo ello, a dar impulso a una cultura democrática.
Uno de los grandes problemas que enfrenta nuestro país, está relacionado a la poca integración y articulación entre los diferentes sectores de nuestra sociedad. Este hecho entre otras cosas, produce respuestas violentas cuando se ejercita el poder de manera centralizada, autoritaria y excluyente. Una expresión concreta de ello, es la intolerancia respecto al otro, el casi nulo entendimiento de lo diverso, que puede a veces expresarse de forma abierta o sutil, desde lo cotidiano y privado hasta la esfera de lo público.
En este sentido, afianzar una cultura del respeto a la diferencia y a lo diverso, es promover una cultura de paz, especialmente en nuestro país, en tanto país multicultural y multiétnico. La promoción de los derechos humanos como realización del ideal de dignidad humana, en su sentido integral, actúa como columna vertebral de la concepción y las prácticas democráticas, por tanto, ampliar los derechos humanos supone primero, entender y luego respetar las diferencias. Una cultura democrática por fuera de la cultura viva de los derechos humanos, no tiene sentido.
Pero cultura democrática implica también y ante todo, participación, capacidad de movilizarse, de organizarse, de que amplios sectores de la población asuman su destino frente a problemas y retos colectivos o públicos, sea en el espacio más inmediato (el barrio, la comunidad) hasta los espacios más mediatos (el municipio, el departamento o el país). Implica participar en forma activa en la construcción de experiencias de convivencia, en el logro de la paz y la reconciliación.
Desde el Área de Gobernabilidad y Derechos Humanos del IDL, promovemos el Programa de Defensorías Comunitarias, el cual trabaja con líderes y líderesas de comunidades indígenas y campesinas, capacitándolos y acompañándolos en la atención, promoción, y vigilancia ciudadana en el cumplimiento de sus derechos a partir de demandas concretas, inmediatas y cotidianas. Estas defensorías, se han constituido en un adecuado espacio de protección de los derechos humanos en la medida en que actúan como un efectivo medio de resolución de conflictos y como instancia que canaliza casos hacia los medios judiciales oficiales, facilitando el acceso de la población a estos servicios.
Las Defensorías Comunales, ayudan, a través de su labor diaria a acercar al Estado a las poblaciones más desprotegidas, fortaleciendo con ello, el acceso a la justicia de quienes se han visto excluidos, permitiéndoles un reconocimiento de ciudadanos y ciudadanas con derechos aportando con todo ello, a dar impulso a una cultura democrática.
Estas defensoras y defensores, visitaron el local del IDL los días 05, 06 y 07 de septiembre para compartir con el IPEDEPH Y nosotros, sus experiencias, sus aprendizajes y la necesidad de incorporar los mismos a la promoción de prácticas democráticas para el ejercicio de nuestras funciones, desde dónde estemos, desde el espacio más pequeño hasta en aquellos de decisiones políticas más importantes.
Sabemos que estos equipos de defensorías comunitarias, jugaran un importante papel en la transformación de la cultura no democrática que aún domina, convirtiéndose en puntos de referencia en la comunidad a través de la resolución de casos concretos cotidianos que finalmente lograran convertirse, poco a poco, en hechos transformadores. Desde el Área de Gobernabilidad y Derechos Humanos, seguiremos en la tarea de promocionar liderazgos, pero liderazgos locales con vocación democrática y de respeto a los derechos fundamentales, contribuyendo así a la reconstrucción del tejido democrático en nuestro país.

