EL AGUA, EL AIRE, DERECHO UNIVERSAL DE TODOS
Limpiando y Abriendo Conciencias
CONTAMINACIÒN AMBIENTAL
EL AGUA…EL AIRE…DERECHO UNIVERSAL DE TODOS
“Todos tenemos el deber ‘humanitario’ de preservar y defender nuestras fuentes naturales de agua y demás recursos naturales.”
Los grandes cuerpos de agua en el mundo están siendo salvaje e irresponsablemente contaminados. No olvidemos que la cadena alimenticia sobre la Tierra empieza en los mares y océanos. Comienza con energía Solar pura y plantas acuáticas en abundancia. Luego tenemos varios animales que habitan en el agua que dependen del plancton y las llamadas criaturas simples, con la excepción de las con la excepción de las ballenas, que se alimentan de él para sobrevivir; y los animales más grandes y complejos que se alimentan de los más pequeños. El ser humano y los animales, en una inmensa mayoría, se alimentan con las criaturas que viven en los mares y océanos; y de los peces que habitan en agua dulce, aguas claras, tierra adentro. ¿Pero, estas aguas siguen siendo puras y claras? Muy pocas, desafortunadamente. La total indiferencia e irrespeto de la humanidad, en general, por la vida de los mares y océanos –los mares y océanos ‘vivientes’– ha causado que disminuya la salud y vitalidad de sus moradores hasta el punto en el que se está empezando a ver más y más la enfermedad evidente y las dolencias mortales de sus mamíferos, y la disminución de sus peces, crustáceos y de la vida de plantas. Las vastas extensiones de agua que rodean la superficie de los Continentes todavía no son suficientemente poderosas para absorber y purificar los mortales venenos y toxinas que son arrojados en los grandes cuerpos de agua sin miramientos alguno por parte de los ejecutores (directos e indirectos) de tan abominable e ilegal acción.
UN CASO DE SUPERVIVENCIA
Cuando se trata de supervivencia ningún elemento de la naturaleza es más importante que otro. Es cierto que la vida sobre la Tierra necesita la fuerza dadora de vida contenida en el ‘aire,’ ya sea en la forma de oxígeno o dióxido de carbono, o incluso nitrógeno. Sin embargo si no fuese por el ‘agua’ el aire no podría ser purificado y preparado para absorber aquella bendición dadora y sostenedora de vida.
El aire está siendo contaminado de tal manera que en lugar de ser un elemento natural dador y sostenedor de vida se ha convertido en ‘amenazador’ de vida. Ahora la humanidad está preocupada por el aire, y se preocupa cada vez más por el agua, pero no lo suficientemente para entender realmente cómo está actualmente toda la situación. Está mucho peor de lo que ‘toda la humanidad’ pueda imaginar. Sin aire y el trabajo ‘purificador’ de los mares y océanos, no puede continuar existiendo la vida. Los peces del mar y las grandes criaturas de los océanos son vitales, pero están perdiendo su vitalidad rápidamente por la acción depredadora e inclemente de la humanidad en su desenfrenado afán de lucro y amasamiento de grandes fortunas e imperios comerciales.
Cuando el mundo fijo su atención en el desastre de Bhopal, India, cuando el gas tóxico se escapo a la atmósfera y mató a miles, la mayoría de la gente sigue ignorando o no es consciente de que los efectos mortales del aire contaminado que respiran durante un día ‘normal’ es responsable de la muerte de más personas que las que murieron, en aquél entonces, en Bhopal. La cantidad de aire que comprende nuestra atmósfera es realmente muy pequeña, y la humanidad está alterando drásticamente su equilibrio global y vital todos los días agregándole grandes cantidades de dióxido de carbono, monóxido de carbono, y dióxido de nitrógeno, cloruros orgánicos, bromo, mercurio, plomo, y otros contaminantes tóxicos… y ahora se sabe que el mercurio y las substancias radioactivas también están siendo absorbidas y luego caen sobre la Tierra con la lluvia. (La llamada lluvia ácida)
Las formas de vida que crecen actualmente sobre la Tierra fueron creadas para desarrollarse bajo condiciones atmosféricas consideradas como ‘AIRE PURO.’ El desequilibrio de los componentes de la atmósfera causados por la contaminación a nivel mundial ya ha cobrado su visible ‘nefasto’ tributo en los bosques, los mares, y los océanos, –los pulmones de la Tierra.
UNA VERDADERA ‘PREOCUPACIÒN’ GLOBAL
Uno de los productos derivados del desequilibrio de las condiciones atmosféricas es la lluvia ácida o precipitación ácida, entre otros factores contaminantes, que resulta principalmente de la combinación de dióxido de azufre o dióxido de nitrógeno y gotas de agua en la atmósfera formando ácidos altamente corrosivos.
Y, no es de ningún modo una ‘exageraciòn u amarillismo informativo’ el pensar y expresar que la contaminación ha alcanzado niveles verdaderamente ‘alarmantes’ a *escala planetaria (*recordando al amigo Walter Martínez), y tal desafortunada realidad es el producto de la quema masiva –a escala mundial– de combustible natural de fósiles, no renovables, principalmente para conducir automóviles, crear electricidad y para la producción de los grandes y monopólicos complejos industriales en las naciones del así mal llamado ‘primer mundo.’ e históricamente las ‘guerras’ que desatan por doquier en sus afanes de dominio mundial…lo que tambièn origina contaminación ambiental, miseria, desolación y muerte a su paso.
A largo plazo la lluvia ácida puede incrementar la acidez de lagos, ríos, y suelos, hasta el punto de cambiar totalmente el ecosistema local de las diferentes regiones geográficas del globo terráqueo, afectando especialmente la vida de las plantas y los peces, ya que típicamente lo primero que se rompe es el primer eslabón de la cadena alimenticia. En Canadá, por ejemplo, la ‘fulana’ lluvia ácida ha matado los peces en más de 150.000 lagos, como tambièn en muchos lagos y ríos a lo largo de la costa occidental de los Estados Unidos de Norteamérica.
Casi 18.000 km2 (7.000 millas cuadradas) en el sur de Noruega se han acidificado tanto que los lagos ya no pueden mantener a los peces y los bosques están mostrando serios daños; de la misma forma 16.000 lagos de Suecia han sido afectados seriamente por la acidificación y la mayoría de ello proviene de la polución producida en países cercanos como Polonia, Alemania y Gran Bretaña.
La lluvia ácida está contribuyendo a la devastación de la ‘Selva Negra’ en Alemania y más de la mitad de los bosques en los Países Bajos. Además de los ácidos que caen con la lluvia, el mercurio contenido en la atmósfera proveniente de las chimeneas de las industrias de las grandes corporaciones y consorcios industriales, está siendo llevado lejos y precipitado en cualquier otra región geográfica del globo, envenenando la vida silvestre en otras áreas. Japón y los países industrializados de Oriente combaten la polución arrojada por las chimeneas de las plantas industriales como tambièn los gases de escape de gran cantidad de automóviles y camiones (gandolas) en y alrededor de las principales ciudades que cubren el área con aire contaminado.
Este aire contaminado de un país, que es llevado por el viento, o que es precipitado sobre la tierra de un país, está afectando a muchos países; haciendo de éste problema una ‘verdadera’ preocupación global, a la que necesariamente hay que salirle al paso… antes que sea demasiado tarde.
LA CONTAMINACIÒN POR MERCURIO – ¿CÒMO OCURRE? Y SUS CONSECUENCIAS…
Sabemos que el mercurio es un metal altamente venenoso que no desaparece jamás, excepto a medida que es asimilado o absorbido por otros organismos. El mercurio no se puede descomponer o diluir. Pero, ¿sabíamos que el mercurio aparece en forma natural en bajos niveles en todo el medio ambiente? Y, es sólo desde el rápido crecimiento de la industrialización en las grandes poblaciones en el mundo, en el siglo XIX, que los niveles de mercurio se han incrementado tan dramáticamente en el aire, la tierra, y el agua… pero afortunadamente en su mayor parte estos niveles todavía son moderadamente aceptables.
Bien, sabemos, que a pesar de que el mercurio es un metal que aparece en pequeñas cantidades de forma natural en todo el medio–ambiente, es extremadamente tóxico. El mercurio accede a los arroyos, ríos, lagos y océanos primordialmente por medio de la lluvia y la escorrentía y sus niveles se han incrementado dramáticamente desde el surgimiento de la industrialización a finales del siglo XIX.
El mercurio como uno de los 92 elementos nunca se descompone o desaparece, sino que circula a través del ambiente pasando entre aire, tierra y agua, afectando a su paso de forma adversa a todas las plantas y animales. En su mayor parte, es liberado al aire desde fuentes industriales, de donde cae a la tierra con la lluvia o la nieve para después depositarse en bolsas de agua, donde se convierte en otra forma extremadamente tóxica del mercurio (llamada metilmercurio), y es el metilmercurio el que se acumula en los tejidos de los peces y otros animales. Las emisiones de mercurio se han convertido en un problema global, ya que éste puede ser transportado a través de la atmósfera a grandes distancias.
Al igual que el plomo (que anteriormente se usaba como ingrediente básico en todas las fórmulas de pintura casera y gasolina), el mercurio es un metal altamente venenoso que posee un serio riesgo para la salud del desarrollo de fetos, bebes y niños, quienes pueden sufrir daños cerebrales y problemas de aprendizaje debido a la exposición repetida o prolongada a cantidades de mercurio, incluso pequeñas. Esto es porque el mercurio ataca al sistema nervioso y a los riñones. Los fetos pueden absorber mercurio directamente de la placenta, y los lactantes pueden recibirlo a través de la leche materna.
Una mujer en edad fértil puede tardar entre 12 y 18 meses en liberarse de cantidades significativas de la carga del metilmercurio. Los síntomas que surgen en aquellos quienes son expuestos a tal envenenamiento tóxico por mercurio son: entumecimiento; quemazón o cosquilleo en las extremidades (labios, dedos de manos y pies); fatiga; debilidad; irritabilidad; timidez; pérdida de memoria y de coordinación; temblores; y cambios en la audición junto con visión borrosa. Niveles extremadamente altos de mercurio pueden no sólo dañar permanentemente al cerebro de un adulto y sus riñones, sino que tambièn puede conducir a deficiencias circulatorias.
A pesar de que los niveles de mercurio son casi siempre bajos en las bolsas de agua, el metilmercurio se bio–incrementa aumentado a lo largo de la cadena alimenticia. Siendo así, cuando un pez pequeño con bajos niveles de mercurio es comido por un pez más grande, la cantidad de mercurio se bio–incrementa. Por esta razón, los peces de larga vida y los predadores a gran escala como el pez espada y los tiburones, a menudo tienen los niveles de mercurio más altos. Según la Agencia de Protección del Medio–Ambiente (EPA) de los EE.UU ¡Las concentraciones de mercurio en peces pueden ser entre 1 a 10 millones de veces la concentración de mercurio en el agua! Entonces, ¿Qué hacer? Cuando el pescado –bajo en contaminantes– es una parte importante de una dieta saludable. Bien, la mejor forma en que se puede evitar la exposición al metilmercurio es moderando o eliminando la ingesta de peces predadores o de larga vida, tal como el pez espada, el tiburón, el pargo alazán, y el atún.
Podríamos pensar que entonces tuvo sentido que el 10 de diciembre del 2003, y otra vez tres meses más tarde (en marzo del 2004), la administración Bush advirtiera a los norteamericanos que limitasen la cantidad de pescado que debían comer y cuánto debían tomar para alimentar a sus hijos. Pero, ¡lo que no tuvo sentido alguno (como muchas otras decisiones estùpidas del Presidente George W. Bush, durante su periodo robado de los últimos seis años), fue que apenas pasado cinco días después de esta ‘proclamaciòn’ –sólo cinco días– el Presidente Bush anunció sus planes de dar permiso a las centrales eléctricas para que rociasen más mercurio tóxico sobre nuestros* lagos y arroyos! Y, tal decisión ¡autorizó el vertido de tres veces más contaminación por mercurio durante al menos una década más de lo que el Acta de Aire Limpio (Clean Air Act) permite en el presente! ¡Y, se llama a sí mismo un “presidente medio–ambiental”! Pero nadie sabe esto, hasta ahora, porque se está manteniendo en secreto para que no lo sepa el pueblo norteamericano y la humanidad en general. Pues, bien, ahora lo sabemos… y algo debemos hacer en beneficio del cuido de la ¡Madre Tierra!... nuestro hogar. (* Y, digo nuestros porque los cuerpos de agua del planeta Tierra, así tambièn como el aire son patrimonio de la humanidad toda)
¿Estaríamos ahora todos listos para realizar un ejercicio de conciencia e imaginarnos cuan serio es el problema de la continua contaminación del aire y de los grandes cuerpos de agua de nuestro ‘ùnico’ planeta Tierra?
LA DESTRUCCIÒN DE LOS ECOSISTEMAS MARINOS…Y AQUELLOS TIERRA ADENTRO.
Cuando tiramos la basura en cualquier ‘cuerpo de agua’ de la Tierra, no desaparece. Parte de esa ‘basura’ es devuelta, por las corrientes de agua, a las costas otra vez… para que sea recogida y procesada por sus ‘irresponsables’ emisores. El plástico es especialmente fácil de devolver por su impermeabilidad al agua y su capacidad para flotar. Sin embargo, la peor parte de la basura se sumerge en el agua y se asienta, generalmente en la plataforma costera, no muy lejos de las tierras pobladas, y envenena y liquida a los peces y a la vida de los arrecifes de corales. En consecuencia los delfines, las focas, los peces más grandes y las ballenas no pueden vivir. Y si disminuye la cantidad de peces, entonces tambièn disminuirá, por falta de alimento, la cantidad de aquellos animales marinos que dependen de la cadena alimenticia.
En este orden de ideas, es de hacer notar que la mortandad masiva de cetáceos (ballenas, delfines y marsopas) y la decreciente cantidad de pinnípedos (focas, lobos marinos y morsas) causada por enfermedades, es un fuerte indicador de que existe una seria disfunción en el ecosistema marino. Se ha culpado a virus mortales asociados con la contaminación e invariablemente se han encontrado altos niveles contaminantes en los cuerpos de mamíferos marinos varados en las playas. El hecho es que estas hermosas criatura marinas no sólo viven en un medio ambiente cuya contaminación va continuamente en aumento, sino que tambièn, por ser el último eslabón de la cadena alimenticia, ingieren gran cantidad de peces que tambièn están saturados con venenos. Estas toxinas letales se concentran más y más en cada especie marina a medida que se alejan del primer eslabón de la cadena alimenticia marina con cada pequeño organismo o pez que le pasa el veneno, que ha absorbido en su cuerpo, al siguiente depredador marino que alimenta.
Estos materiales de desperdicio (basura en general) entran en el ecosistema marino por tres vías: la circulación atmosférica, las corrientes oceanográficas y los ríos. Los principales contaminantes que son los responsables de esta devastación de los mamíferos marinos alrededor del mundo, son los mismos que son responsables por la mortandad general o repentina anormalidad de la vida de las plantas marinas y otras criaturas evolucionando en los cuerpos de agua de la Tierra. Hay más de 11.000 combinaciones orgánicas cloruradas (Hidrocarburos Clorinados, tales como el ‘BPC’s, en combinaciones letales con pesticidas del tipo chlordan, aldrina y dieldrina). Al principio de la cadena alimenticia marina esto afecta directamente a la fotosíntesis del fitoplancton, cambia la composición de las especies y la diversidad del zooplancton, reduce en un 80% el éxito del desove, aumenta la deformación de las larvas, induce efectos cancerígenos en los peces y tambièn reduce tanto la capacidad reproductiva como inmunológica de los cetáceos, conduciendo a desórdenes hepáticos y renales.
Es así como por encontrarse al final de la cadena alimenticia marina, los cetáceos contienen mayor concentración de orgánicos clorurados que otros componentes del ecosistema marino, pero lo más alarmante de este tipo de contaminación absorbida por los cetáceos es que en la ballena hembra es pasada directamente de la madre a la cría. Dado que los cetáceos carecen en sus organismos de enzimas metabólicas para descomponer estos elementos tóxicos, entonces, el ballenato (la cría) recibe una gran cantidad de estas substancias nocivas a través de la placenta y la leche de la madre, y estas toxinas letales se pasan continuamente de generación en generación.
Por ejemplo los ‘BPC’s contenidos en la leche de la ballena ‘beluga Canadiense’, de la que se dice ser el animal ‘marino’ más contaminado del mundo, su nivel de contaminación es 3.400 veces superior a los niveles permitidos en el agua potable. Estas toxinas están depositadas en la grasa del animal. Finalmente, no sólo estos cetáceos pueden sufrir de esto, por ejemplo, los habitantes de la Isla Feroes (Dinamarca), todavía insisten en matar gran cantidad de ballenas y continúan comiendo la carne y la grasa de ballena, a pesar que el gobierno de su país los ha prevenido de no comerlos más de dos veces al mes y que las mujeres embarazadas se abstengan totalmente de hacerlo.
La grasa de estos enormes cetáceos contiene gran cantidad de mercurio y de ‘BPC’s que son ingeridos por las mujeres embarazadas y transportados vía sanguínea–placenta a sus bebes en formación. Ya hay una alta cuota de deformaciones en la población y se cree que estos defectos de nacimiento son causados por las mismas toxinas que afectan a las ballenas. Cabe tambièn destacar que la acumulación de nutrientes en el mar provenientes de la excesiva fertilización de la tierra (eutrofización) en las plantaciones agrícolas y pecuarias industrializadas y en menor grado en las artesanales, tambièn tiene efectos desastrozos en el ecosistema marino al promover el crecimiento del fitoplancton tóxico o de algas nocivas. Esta práctica combinada con el vertido indiscriminado y masivo de desperdicios industriales o sedimentos altamente contaminantes junto con aguas fecales crudas o tratadas parcialmente, ha contribuido significativamente a la contaminación en crescendo de ríos y costas, y ha hecho surgir la marea roja que produce una nociva alfombra de algas conteniendo un veneno que puede matar a un ser humano en cuestión de horas.
Organismos anteriormente desconocidos y organismos en el mar que eran considerados inofensivos han comenzado a revertirse a formas alteradas que son probablemente mortales para pájaros y otras especies de la fauna silvestre. El equilibrio y la composición de los ‘seres del agua’ están cambiando drásticamente ya que están muriendo una gran y alarmante cantidad de preciosas e invalorables especies marinas, debilitadas por el envenenamiento continuo del agua. Muchos países alrededor del mundo insisten todavía en sumergir ‘su’ basura en mares y océanos. Parte de la misma, como ya dijimos, es devuelta ocasionalmente a las costas. Las aguas residuales no tratadas ‘convenientemente’ no sólo descargan venenos químicos y bacterias cerca de las playas, sino que toda la basura que ha sido arrojada junto con ésta tambièn es devuelta. En Sydney (Australia) se encontraron jeringas, bolsas plásticas, desperdicios de higiene personal y hasta excrementos humanos devueltos por el mar en la arena de las doradas playas alrededor de la ciudad, arruinando el turismo local e internacional.
Incluso donde estas prácticas son prohibidas continúan otras formas ilegales de arrojar la basura a las aguas. En los Estados Unidos de Norteamérica, la gente de Nueva York y Nueva Jersey han encontrado sus playas cubiertas con basura devuelta por el océano. En otros lugares privados, el desecho ‘ilegal’ de desperdicios peligrosos de hospitales ha sido arrojado por el mar a las playas, y que debieron ser clausuradas por razones obvias de insalubridad y seguridad pública. Y, para empeorar más las cosas muchos barcos militares y cruceros civiles arrojar toneladas de basura al océano, pensando ingenuamente, que sus irresponsables acciones no serán, al menos, descubiertas aún cuando no penalizadas con todo el rigor de la ley… como debiera ser para ejemplo de la humanidad. La basura se está apilando en las costas de las Islas Tropicales favoritas del mundo, tales como las del Caribe, donde los cruceros turísticos operan en gran escala. En algunas partes a lo largo del Golfo de México hay tanto como 2 (dos) toneladas de escombros marinos por milla (3.2 toneladas / Km.). Casi un tercio de la humanidad vive en una franja de 60 (sesenta) kilómetros de la costa y el impacto en la desembocadura de los ríos adyacentes a mares, golfos y océanos es enorme.
No obstante, funcionando ‘apropiadamente’ los habitantes de la costa proveen serios y cuantiosos recursos de alimentación, energía, turismo, y desarrollo económico. Sin embargo, aún así estos tambièn componentes del complejo ecosistema marino, están siendo profundamente dañados por las prácticas centenarias y despreocupadas del presente de una humanidad indolente, al continuar arrojando ‘sus’ desperdicios al mar… arruinando la belleza natural de las costas y una fuente de trabajo cierta y segura.
LA ‘SOBREPESCA’ UN PROBLEMA MÀS… Y BIEN SERIO.
Ahora bien, a toda esta situación que hemos expuesto hasta el momento, se le suma el hecho de que la humanidad está pescando ‘avaramente’ demasiados peces y usando métodos de ‘cosecha’ que destruyen todo a su paso. Semejante falta de respeto por la vida no puede y no debería ser tolerada por más tiempo. La sobrepesca de la reserva de peces por consumidores e industrias pesqueras ha destruido ecosistemas marinos completos al romper la cadena alimenticia entre los productores principales y los hábiles depredadores. El drástico agotamiento de la fuente natural de alimentos que provee los mares y océanos alrededor del mundo a sus habitantes naturales, y los métodos ‘modernos’ de pesca son los responsables por la mortandad masiva de mamíferos marinos pescados accidental o deliberadamente utilizando técnicas tales como: jàbegas, palangres, traìnas o los mortales y destructivos arrastreros.
La mayorìa de los peces atrapados con estas técnicas son matados y luego devueltos al mar. El resultado de la sobrepesca se está notando más en las aguas de los principales países pesqueros. Tanto el consumidor como el industrial de la pesca son culpables por extender sus áreas y temporadas de pesca, y por exceder las cuotas de pesca establecidas por la ley. El uso de arrastreros de filamentos para la pesca comercial, especialmente en Japón, quien presume tener la industria pesquera más grande del mundo, es responsable de matar indiscriminadamente una cantidad enorme de peces y mamíferos marinos atrapando y matando generalmente especies que no están buscando y que no están permitidas por la ley… pero continúan haciéndolo. Algunas empresas pesqueras industriales influyen adversamente en el entorno marino al arar el fondo del mar con redes de arrastre, removiendo el sedimento marino y destruyendo la fauna ‘emergente’ del fondo del mar. Cuanto más frecuente sea el uso de paredes de arrastre y cuanto más profundo esté el fondo o lecho marino, mayor e irreversible es el daño.
Cuando se descubrió que las flotas de pesca de atún estaban matando a gran cantidad de delfines con sus métodos de pescar grandes cardúmenes de peces, se obligo a algunas empresas a cambiar sus métodos por otros ‘seguros para los delfines.’ Sin embargo países como México y China se rehusaron a cambiar (¿Por qué?). Chile sobrepesco tanto sus aguas que su industria pesquera corre gran peligro. Otros países que dependen de la pesca, como Perú, Noruega e Islandia ya han dañado ‘sobremanera’ el equilibrio del complejo y delicado ecosistemas de sus costas… las consecuencias ‘mayores’ están por llegar. Canadá tuvo que reducir su ‘cosecha’ de bacalao y ahora está considerando permitir otra vez la caza de focas groenlàndicas o pías. Esto sucede porque las manadas de estas focas que se alimentaban del bacalao están empezando a expandirse otra vez, después de la campaña de Greenpeace para protegerlas desde hace más de una década. Y los pescadores atribuyen a este hecho la menor cantidad de bacalao y las cuotas menores de pesca, por tanto, dado el cierre de establecimientos pesqueros de consumo debido a la desaparición del bacalao, los pescadores quieren ver menos focas y restablecer el mercado de los productos de la foca pía.
Por otra parte la demanda de la sopa de aleta de tiburones China en Asia y Norteamérica está poniendo actualmente en peligro de extinción la especie de los grandes tiburones. A estas criaturas marinas las cazan, les cortan las aletas y las regresan al mar para morir ahogadas en su propio elemento y habitad natural. Aún con cuotas y procedimientos de pesca regulados, emitidos por algunos países, se sabe muy bien que barcos pesqueros propios y de otros países se aventuran a las aguas y se llevan lo que quieren, con lo que la ‘sobrepesca’ se ha convertido en un asunto de vital importancia que atañe por igual a todos los países del mundo.
ANEXO:
Sobre pesca: una amenaza a la biodiversidad marina
A pesar de su crucial importancia para la supervivencia humana, la biodiversidad marina está en un peligro cada vez mayor, ocasionado por la disminución de las pesquerías y otros graves problemas.
La pesca es fundamental para la subsistencia y la seguridad alimenticia de 200 millones de personas, en especial en el mundo en desarrollo. Una de cada cinco personas en este planeta depende del pescado como fuente primaria de proteínas. Según las agencias de Naciones Unidas, la acuacultura -crianza y cultivo de organismos acuáticos, incluyendo pescados, moluscos, crustáceos y plantas acuáticas - está creciendo más rápido que todos los otros sectores que producen comida de origen animal. Sin embargo, en contraste con los hechos y las cifras sobre el acelerado crecimiento de las tasas de producción mundial de la acuacultura, otras estadísticas menos alentadoras muestran que las principales reservas marinas de pescado en el mundo están en peligro, amenazadas por la sobrepesca y la degradación del medio ambiente.
"La sobrepesca no puede continuar", advirtió Nitin Desai, Secretario General de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en el año 2002. "El agotamiento de las pesquerías representa una amenaza para el abastecimiento de alimentos para millones de personas".
El Plan de Aplicación de Johannesburgo llama al establecimiento de zonas marinas protegidas (MPAs, por sus siglas en inglés), que muchos expertos creen pueden tener la llave para conservar y aumentar las poblaciones de peces. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación, en Cambridge, Reino Unido, menos del uno por ciento de los océanos y mares del mundo son actualmente zonas marinas protegidas.
Sin embargo, la magnitud del problema a menudo pasa desapercibida, si se considera la competencia que representan las campañas contra la deforestación, la desertificación, la explotación de los recursos energéticos y otros dilemas relacionados con la reducción de la biodiversidad. Por una parte, rara vez se señala el rápido crecimiento de la demanda de pescado y de productos relacionados, tanto en el ámbito nacional como en los mercados de exportación, lo que lleva a que los precios del pescado suban más rápido que los precios de la carne. Como resultado, las inversiones en esta industria se han vuelto más atractivas tanto para los empresarios como para los gobiernos, lo cual también afecta negativamente a la pesca a pequeña escala y a las comunidades pesqueras en todo el mundo. En la última década, en la región del Atlántico norte, las poblaciones de peces con valor comercial, como el bacalao, la merluza, el abadejo y la platija han disminuido hasta en un 95%, suscitando llamados urgentes a la acción. Algunos han recomendando incluso tomar medidas como la prohibición absoluta de la pesca para permitir la regeneración de las especies, iniciativas que desatan la ira de la industria pesquera.
De acuerdo a la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se calcula que más del 70% de los peces en el mundo está siendo explotado al máximo de su capacidad o incluso ha sido agotado por completo. El incremento dramático en el uso de técnicas destructivas de pesca en todo el mundo está aniquilando a mamíferos marinos y a ecosistemas enteros. Según los informes de la FAO, la pesca ilegal, sin registro y sin regulación está aumentando a nivel mundial, pues los pescadores buscan evadir las leyes estrictas que se han puesto en práctica en muchos lugares, para enfrentar la reducción en las capturas y el agotamiento de las reservas de peces.
Pocos países en desarrollo, si es que los hay, y sólo un número limitado de países desarrollados están en camino de poner en efecto este año el Plan de Acción Internacional para prevenir, desalentar y eliminar la pesca no declarada y no reglamentada.
A pesar del hecho de que cada región cuenta con una Convención Regional sobre el Mar, y de que aproximadamente 108 gobiernos y la Comisión Europea han adoptado el Programa Mundial de Acción para la Protección del Medio Ambiente Marino de Actividades Terrestres, los océanos se están perdiendo al doble de la velocidad que los bosques.
El Foro de Johannesburgo, puso énfasis en la importancia de restaurar las pesquerías agotadas y reconoció que la pesca sostenible requiere de alianzas entre los gobiernos, los pescadores, las comunidades y la industria. La disposición exhorta a los países a ratificar la Convención de Derecho del Mar y otros instrumentos que promueven la seguridad marítima y protegen el medio ambiente de la contaminación marina y del daño ambiental ocasionado por los barcos. Sólo un enfoque multilateral puede contrarrestar la tasa de agotamiento de las pesquerías del mundo, la cual se ha elevado más de cuatro veces en los últimos 40 años.
Para más información:
Sr. Nick Nuttall, Jefe de Medios de Información, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Nairobi, Kenya.
Tel: 254 20 623084, Celular: 254 (0) 733 632755, Fax: 254 2 623692, Correo electrónico: nick.nuttall@unep.org
Sra. Ellen McGuffie, Oficial de información , Sección de Desarrollo, Departamento de Información
Tel: (1 212) 963-0499, Correo electrónico: mcguffie@un.org
Traducción no oficial del Centro de Información de las Naciones Unidas
para México, Cuba y República Dominicana / Abril - Mayo de 2004
Y, en este sentido, desde la República Bolivariana de Venezuela, como venezolano, bolivariano y revolucionario con conciencia humanista, socialista, y ecológica el elaborar y difundir el presente trabajo es mi participación y tributo en la lucha por preservar los cuerpos de agua y el aire para “todos” los habitantes de nuestro único e irrepetible Planeta Tierra.
¡LO QUE NO SABEMOS… Y MUCHO MENOS VEMOS!
El mayor problema de lo que hace o deja de hacer la humanidad para ‘ensuciar’ el agua no es el plástico ni son las latas. Son los líquidos –el aceite y los productos químicos– que son vertidos en las aguas los que están entre los peores transgresores de la vida, marina y tambièn la humana, en la mayorìa de las aguas de la Tierra.
El ‘derrame’ ocasional de un buque petrolero no solo poluciona, sino que mata de a miles a los animales de las costas y a las aves marinas. Este tipo de acciones descuidadas debe llamar la atención pública por toda la vida ‘visible’ que aniquilan. No obstante, nadie se entera jamás realmente de todo el daño que le es causado a toda la vida submarina en esas áreas y sus alrededores.
El concepto ‘ojos que no ven… corazón que no siente’ con demasiada frecuencia ha sido la razón por la que la humanidad continua vertiendo desperdicios tóxicos y basura en las aguas de nuestro ‘ùnico’ planeta azul, la Tierra. Ahora bien, lo que nosotros no sabemos y mucho menos vemos, es que la cantidad de aceite que llega al mar cada año debido al aceite para motores de combustión que la gente en general vierte en los sistemas de drenaje (cloacas o alcantarillas para aguas servidas – domésticas o industriales), es diez (10) veces mayor a la cantidad de petróleo que vertió el ‘Exxon Valdez’* (marzo 24 de 1989 – a las12:12 horas) en el estrecho de Prince William Sound (*40.878.000 litros de crudo).
De manera que además de los otros problemas, ya mencionados, que atormentan a las criaturas que habitan en las aguas de la Tierra, se suman los efectos de la contaminación por el crudo, que reclaman la atención pública en general dado los muchos y frecuentes derrames causados por los buques petroleros que navegan en las aguas alrededor del mundo, tales como el ‘Exxon Valdez*’ entre otros ‘importantes’ casos –entièndase, derrames de crudo. Y, mientras que estos derrames provenientes de buques petroleros son responsables por grandes daños a largo plazo, hay una mayor cantidad del mortal petróleo que entra en las aguas de otras maneras. Por ejemplo, una cantidad de petróleo por lo menos veinticuatro (24) veces mayor a la derramada por el ‘Exxon Valdez*’ fue vaciada en el Golfo Pérsico. Tambièn hay un daño considerable causado por las plataformas de perforación costa afuera y, en este sentido se ha observado una reducción en la diversidad y abundancia de fauna marina en un área de dos (2) kilómetros alrededor de estas plataformas.
Y, mientras parece que éstos son hechos sobre los que como ciudadanos y ciudadanas de este mundo podemos tener poco control aparte de moderar nuestro apetito ‘global’ por la miríada de productos superfluos que se derivan de la industrialización del petróleo, hay otra forma invisible en la que el aceite está entrando en las aguas, y es la que proviene del aceite de motores que es desechado inapropiadamente a diario por incontables personas de diferentes estratos sociales y económicos de la llamada sociedad ‘civilizada y organizada,’ aquellos (él o ella) que tienen aceite viejo de sus automóviles o de uso doméstico y no lo recogen para ser reciclado sino que lo ‘vierten’ subrepticiamente o descaradamente en la basura, en el desagüe del lavaplatos, o en la alcantarilla, o en el suelo del estacionamiento, desde donde tarde o temprano penetra en la tierra y contaminará el agua de corrientes, ríos, lagos y costas.
La guardia costera de los Estados Unidos de Norteamérica, estima que solo en América del Norte, entra más aceite al agua de la costa cada año que el que es derramado ‘accidentalmente’ por los tanqueros petroleros. La cantidad desechada sólo en el Estado de Michigan, cada año, equivales más o menos al derramado por el ‘Exxon Valdez.’ El crudo en particular contiene una cantidad venenosa de plomo, arsénico, cadmium, cromo, bario, y cinc. Apenas medio litro (½) de aceite proveniente de motores de máquinas a combustión puede ocasionar una capa de una extensión de 4.000 m2 (casi ½ hectárea) sobre un lago o río. Ésta capa impide el reemplazo del oxigeno disuelto mediante el bloqueo de la Luz Solar necesaria para la fotosíntesis, por consiguiente los peces no pueden respirar. Una vez en el agua el aceite suprime la respuesta del sistema inmunológico, lo que produce pudrimiento de las aletas, tumores, y la propensión a las infecciones.
Uno de los efectos colaterales del envenenamiento por hidrocarburos es la hemorragia, tal como se documento en las colonias de nutrias marinas, que todavía están luchando como víctimas del ¡Exxon Valdez*! El petróleo crudo causa hipotermia y muerte en aves contaminadas, bloquea los pulmones de mamíferos marinos y ensucia las costas durante muchos años. Aún así, los invisibles efectos mortales dentro del agua continúan. Y, por su parte las personas que desechan inapropiadamente pequeñas –pero al final letales cantidades de aceite, combinado con las fugas de aceite de los automóviles aparcados en los estacionamientos, los que circulan por carreteras y autopistas… sin olvidar las lanchas, yates, y motos acuáticas en los diferentes clubes de ‘supuesto’ esparcimiento…continúan ensuciando y contaminando las aguas del planeta e influenciando nefastamente la vida marina y al final sus propias vidas y la salud y bienestar de la humanidad en general.
NOTICIAS DE OTROS IMPORTANTES DERRAMES PETROLEROS
Derrame petrolero en Líbano mata a animales marinos
PUBLICADO: 22 de agosto de 2006, a las 4:50 pm (este)
BEIRUT -- Imágenes de video difundidas el martes muestran peces muertos en el lecho del Mediterráneo, mientras un derrame de petróleo avanza hacia un erizo de mar de color rojo, que descansa en la arena. El video tomado por un buceador y difundido por el grupo ecologista Greenpeace señala la destrucción generada luego de que un bombardeo israelí causó un derrame de combustible, en lo que las Naciones Unidas y otros calificaron como el peor desastre en su tipo en Líbano. La ONU expresó que podría tomar un año el limpiar el derrame, a un costo de 64 millones de dólares. "El fondo del mar está lleno de combustible, entre las rocas y en los pequeños valles. Todo está punteado y cubierto de brea negra", dijo Mohammed El Sarji, jefe de la Unión Libanesa de Buceadores Profesionales, quien realizo la grabación, que mostró una capa de petróleo de 10 centímetros extendiéndose sobre una zona de 100 metros en el lecho marino, cerca de Beirut. Unos 110.000 barriles de petróleo fueron derramados en el Mediterráneo en las primeras horas del 14 de julio, cuando aviones israelíes bombardearon una planta de energía costera en Jiye, 20 kilómetros al sur de Beirut. Más misiles cayeron un día después.
Seis tanques tuvieron fugas, causando explosiones que rompieron un dique construido para prevenir derrames en la planta, a unos 50 metros de la costa. Primero, el petróleo se extendió sobre 140 kilómetros de la costa libanesa, llegando a Siria, impidiendo que llegara la luz solar más allá de la superficie marina, matando a muchas plantas de las cuales se alimentan los peces. Al hundirse, el combustible amenaza ahora a animales y planta en el lecho marino. "Parte de él se hizo más denso que el agua marina y se hundió hasta el fondo. Es como una gran manta gruesa que asfixia a los organismos vivos", dijo Rick Steiner, profesor de la Universidad de Alaska y experto en derrames petroleros, quien trabajó para limpiar el desastre causado por el buque cisterna Exxon Valdez en 1989.
Derechos Reservados © por Telemundo.com. The Associated Press ha contribuido a este reporte. Este material no puede ser publicado, transferido, reproducido o redistribuido
España: carrera contra el desastre
Miércoles, 20 de noviembre de 2002 - 13:54 GMT
Los expertos confían que las bajas temperaturas del mar hayan solidificado la carga del "Prestige". Vientos huracanados y fuertes mareas al noroeste de España obstaculizan los esfuerzos por evitar que el combustible derramado del petrolero "Prestige" alcance la costa española. Luego de que el buque sufriera su primera avería hace una semana, más de 4.000 toneladas de combustible se filtraron por el agujero del casco y llegaron hasta las costas de
Galicia. Ahora se teme que una nueva mancha alcance la costa en menos de dos días, arruinando así la operación de limpieza emprendida tras el primer derrame.
Desde que el barco se partió hace 24 horas, los ecologistas temen que las 77.000 toneladas que transportaba el petrolero provoquen un desastre ecológico dos veces superior al "Exxon Valdez", el buque que derramó miles de toneladas de combustible en la zona noroccidental de Estados Unidos en 1989. Una armada de remolcadores y veleros de toda Europa se han acercado al lugar de la tragedia, a unos 210 kilómetros de la costa española, pero enormes olas dificultan sus trabajos para contener la terrible carga. En tanto, en la costa se han desplegado ecologistas, soldados y voluntarios para rescatar aves empetroladas y controlar la mancha negra que se extiende por 80 kilómetros.
Esperanzas
Nadie ha determinado aún si toda la carga del "Prestige" se desparramará en el mar ahora que el buque se ha partido. Lars Walder, de la empresa de salvamento Smith International, dijo que "esperamos que la mayoría del combustible se haya quedado dentro de los compartimentos del buque, pero en esa parte el océano tiene 3.500 metros de profundidad y debemos aguardar y ver qué pasa". Los expertos indicaron que las bajas temperaturas del mar pueden demorar la filtración del petróleo e incluso solidificarlo, lo que evitaría un mal mayor.
Preocupación de la UE
Los líderes de la Unión Europea expresaron su preocupación por el hundimiento del petrolero "Prestige".
El presidente francés, Jacques Chirac, declaraba su horror ante la incapacidad de los países del viejo continente para prevenir este tipo de accidentes. Por su parte, el jefe de gobierno español, José María Aznar, ha jurado que el responsable de la tragedia pagará su merecido.
La Comisión Europea envió un mensaje urgente a sus miembros recordándoles que las medidas de seguridad aprobadas dos años atrás, luego de un incidente similar en las costas francesas, deben ser aplicadas sin excepción.
Fuente: BBC – Mundo
Graves secuelas de derrame petrolero en 1999 - Argentina
BUENOS AIRES - Miles de vecinos de la oriental localidad argentina de Magdalena aún padecen efectos de la contaminación causada en 1999 por el derrame de 5.000 toneladas de petróleo de un buque petrolero de la firma transnacional Shell.
”El daño fue importantísimo, y los expertos aseguran que si no se realizan los trabajos de recuperación correspondientes, la naturaleza puede tomarse entre 50 y 80 años para devolver el equilibrio a este ecosistema”, dijo a IPS el alcalde de Magdalena, Juan Sibetti.
Magdalena, de más de 16.700 habitantes, está en la provincia de Buenos Aires, unos 100 kilómetros al sur de la capital. Es sede del gobierno de una región ante todo agrícola, fundada hace cinco siglos, y esa antigüedad atrae turistas. Muchos de sus edificios son reliquias de valor histórico. En la ciudad se inicia el Parque Costero del Sur, declarado reserva mundial de biosfera por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que tiene unos 40 kilómetros de extensión sobre la costa. Esa zona, de flora y fauna subtropical, fue afectada en menor medida por el derrame petrolero.
Magdalena tiene un balneario de río muy visitado los fines de semana. ”En temporada estival venían de 7.000 a 10.000 personas por fin de semana, y ahora no llegan a 3.000”, aseguró Sibetti. Eso afecta la venta de productos y servicios relacionados con el turismo, y también los ingresos fiscales de la municipalidad. Poco después del accidente,”el número de clientes cayó 80 por ciento”, comentó a IPS José Luis Bincas, dueño del restaurante”La Esquina”. Después se recuperó un poco, pero”nunca volvió a ser lo que era”, aseguró. La misma queja fue repetida por propietarios de otros negocios.
”Mis hijas no se bañan en el río desde hace tres años, y dejamos de comer pescado”, comentó Bincas. Uno de los atractivos turísticos de Magdalena era la temporada de pesca de corvinas negras y rubias, que también quedó muy afectada por el siniestro.
La contaminación afectó a otras actividades económicas, entre ellas la cosecha de juncos que crecen junto al río y son utilizados para tejidos. Unas 120 familias que vivían de su recolección y venta señalaron que la disminución de la cantidad y calidad de las varas las deja fuera del mercado.
El accidente ocurrió en 1999, cuando un barco porta contenedores de bandera -liberiana, llamado Sea Paraná, chocó con el buque ”Estrella Pampeana” de la Shell, en el kilómetro 93 del canal intermedio del Río de la Plata, a unos 30 kilómetros de la costa de Magdalena.
El impacto provocó un orificio de ocho metros por seis en los tanques del petrolero, y el derrame de unas 5.000 toneladas de crudo. Shell, con sede en Holanda, hizo de inmediato un estudio de impacto ambiental en las zonas afectadas, y realizó un operativo de limpieza de tres meses.
”Las playas ya están limpias, y la zona que quedó afectada es mínima”, aseguró la firma en un informe técnico.
”La recuperación de la vegetación contaminada fue total, y no hay hidrocarburos en agua, juncos o almejas que excedan valores normales. También fue notable la recuperación del suelo”, afirmó en el estudio de impacto.
Pero los pobladores de Magdalena y la justicia no opinan lo mismo. Según un fallo de primera instancia emitido en noviembre por el juez federal Julio Miralles, Shell aún debe realizar tareas de limpieza y recuperación del ambiente cuyo valor fue calculado por los peritos es unos 35 millones de dólares.
Miralles ordenó que la transnacional petrolera pague una multa de 100.000 pesos (en la actualidad, unos 28.500 dólares) por cada día de atraso en la ejecución de las obras requeridas. Pero la empresa apeló la sentencia y ahora los vecinos temen que el juicio se prolongue y finalmente se pierda.
La sentencia no impone una indemnización, sino trabajos requeridos para ”remediar” en algunos casos y ”mitigar” en otros el impacto ambiental del accidente, explicó a IPS el abogado ambientalista Daniel Silva, representante de la Municipalidad de Magdalena.
En las pericias intervinieron el Instituto Nacional del Agua y la Secretaría de Política Ambiental de la provincia de Buenos Aires. Se tomaron más de 4.000 muestras en la zona afectada y se especificaron daños en el agua, la tierra, la flora y la fauna.
”Hay alteraciones reversibles e irreversibles, y lo peor es que estas últimas fueron provocadas por las supuestas acciones de recuperación de Shell, que arrancó capas de tierra en áreas de la costa y causó pérdidas insustituibles en el ecosistema”, destacó Silva.
Ante esa perspectiva, un grupo de vecinos encabezados por Sibetti se manifestaron a principios de este mes en Buenos Aires frente al edificio en el que vive la familia de Máxima Zorreguieta, una argentina que se casó este año con el príncipe de Holanda.
Los manifestantes entregaron en esa ocasión una carta dirigida a la princesa, en la cual le pidieron interceder ante Shell para que se haga responsable de los daños causados.
Pero nadie es muy optimista en Magdalena, y algunos comerciantes de la zona prefieren ignorar el reclamo y sus causas. ”Si la mancha ya no se ve, es porque no está”, dijo a IPS la administradora de área para acampar, deseosa de no perder clientes.
por Marcela Valente (IPS)
Fuente: Instituto de Ecología Política
Diciembre 19, 2002
Firmando su propia condena
W W W. A L M A N A Q U E A Z U L. O R G.
2007.04.22
La empresa Petroterminal de Panamá (PTP), operadora del oleoducto trans-Panamá y responsable del derrame de petróleo en Bocas del Toro, usó el otro día una vieja y turbia táctica para engañar a los mismos afectados por el derrame y hacer ver que aprobaban la expansión de sus instalaciones, según informó la gente del lugar.
Casi dos meses después del derrame, la vida de las víctimas se había llenado de incertidumbre y habían sido abandonadas por el gobierno y la empresa para que se valieran como pudieran. Mientras tanto, PTP y la empresa limpiadora de derrames Ocean Pollution Control anunciaban públicamente que ya todo había vuelto a la normalidad. El derrame, decían, estaba “90% limpio” y la empresa había cumplido con sus obligaciones.
El desastre vino en mal momento en términos de publicidad para PTP y el gobierno, porque están precisamente ahora planeando construir varios tanques de almacenamiento y ampliar el oleoducto, pensando en los planes de instalar una nueva refinería gigante en Chiriquí. “¿Ahora qué hacemos?”, habrán pensado gerentes y consultores.
La solución de la empresa fue jugarle al pueblo una bromita pesada. Un día, cuentan los vecinos de Chiriquí Grande (ver abajo en comentarios), la empresa llamó a la gente a un “foro público”. Los lugareños, claro, fueron pensando que podrían pedir algún tipo de compensación justa por la súbita reducción en la cantidad de comida que entraba a sus estómagos provocada por el veneno que la empresa regó en el mar.
En la reunión se hablaron cosas raras, la gente hizo preguntas pero no se las respondieron y al final pasaron una lista para que firmaran asistencia. La gente tontamente firmó la lista sin saber.
Esa fue la triquiñuela de la empresa, dice la gente del área. Resulta que la reunión, se dieron cuenta después, no tenía que ver con el derrame, sino que era uno de los requisitos exigidos por la ANAM para aprobar el proyecto de construcción de varios tanques nuevos en las instalaciones de PTP en Chiriquí Grande.
La lista de asistencia era la lista donde la gente aprobaba la expansión de la misma empresa que acababa de destruir su manera de vida. La gente de la Laguna de Chiriquí, que conocen mejor que nadie la calamidad que es tratar de vivir cerca de instalaciones petroleras, acababa de ser víctima de una jugadita para que autorizaran su propio envenenamiento.
2007.04.10
Cuando el mar se enferma
Inés Villegas, pescadora del poblado de Robalo, al oeste de Chiriquí Grande, ha criado a sus cinco hijos y los ha mandado a la escuela con su bote y su trasmallo. En Robalo no hay muchos trabajos, y la Sra. Villegas está acostumbrada a valerse por sí misma. Pero desde el día en que el derrame de petróleo trajo una delgada capa aceitosa al mar frente al pueblo, los pescados se acabaron.
Dos meses después del derrame provocado por Petroterminal de Panamá en Bocas del Toro, el petróleo sólo se ve en algunas playas y quebradas olvidadas por la operación de limpieza. Pero las cosas no van tan bien para los que viven bajo la sombra de PTP. Varias poblaciones han sido abandonadas a su suerte, y existen riesgos de problemas alimentarios y de salud.
“Aquí nadie del gobierno ni de la compañía se ha aparecido. Hubo niños con diarrea, con dolor de estómago, una señora con asma sufrió una crisis”, cuenta la Sra. Villegas. “El pescado se ha ahuyentado, tiro el trasmallo y no agarro ni para el desayuno”.
La red ecologista Oilwatch, la Comisión de Ambiente y Turismo de Chiriquí Grande y Alianza Bocas reunieron en un foro comunitario en Chiriquí Grande a cientos de personas afectadas por el derrame, provenientes de varios sitios de la Laguna de Chiriquí (que queda en Bocas del Toro y la comarca Ngöbe-Buglé). Aparte de la gente afectada fueron la gobernadora de la Provincia de Bocas del Toro, la alcaldesa de Changuinola y el alcalde de Chiriquí Grande, además de representantes del gobierno central y de PTP. Allá estuvo también Felícito Caíto, de Cayo de Agua, al norte de la Laguna.
Ni los lagartos se salvaron
El Sr. Caíto llegó esa madrugada a Chiriquí Grande en un microbús desde Panamá para hablar de los daños que ha sufrido por el derrame. En la ciudad se había reunido con el abogado Silvio Guerra, que está representando a los afectados de su pueblo. Cuenta sobre una cría de lagartos que tiene en los humedales cerca de su casa. El día del derrame, dos de las criaturas quedaron patas para arriba. “No es sólo cuestión de plata”, dice el Sr. Caito. “Los turistas vienen a ver mis lagartos, este es un proyecto a largo plazo”, cuenta.
“La semana pasada alguien consiguió sacar un róbalo”, dice un residente de Robalo, que trabaja en el aserradero. “Mi mamá y mi hermana comieron de ese pescado y tuvieron que ir al hospital”, contó, porque le salieron unas ronchas raras en la piel. Las historias de gente enferma por comer pescados sacados después del derrame se repiten por toda el área, y eso fue después que el Ministerio de Salud (MINSA) aseguró a los pobladores que ya era seguro pescar.
Pailas volteadas, neveras vacías
Pero a pesar que la economía de la mayoría de la gente del lugar se basa en la pesca, y que en varios sitios ya están empezando a pasar hambre, la gente no confía en el MINSA y casi nadie está pescando y nadie está comprando pescado del área. En el foro de Chiriquí Grande, se pudo escuchar por qué la gente acá no confía en un gobierno casi invisible.
El Dr. Hermes Bustamante, representante del MINSA, explicó en el foro de Chiriquí Grande cómo determinaron que ya era seguro pescar. Un día fueron, sacaron unos cuantos peces y los mandaron al Laboratorio Especializado de Análisis de la Universidad de Panamá. Según el funcionario, no encontraron restos de hidrocarburos, y en base a esa única muestra, determinaron que ya todo estaba bien.
Ciertamente es una conclusión temeraria en base a una sola muestra. Tampoco ha pasado persona alguna del Ministerio de Salud, ni de la ANAM, ni de la ARAP ni de AMP por la comunidad de Boca de Guariviara, donde la enfermería cerró hace tres meses, varios niños se enfermaron tras el derrame y diversos animales domésticos murieron. Nadie les ha ido a preguntar qué les pasó, si están bien, qué pasó con el río y el manglar y los animales. Boca de Guariviara queda junto a un área protegida, pero los efectos sobre este ecosistema permanecen en el misterio, no hay más que las historias que cuenta la gente.
Mamerto Ábrego, de la cooperativa de pesca artesanal en Boca de Guariviara, tiene las neveras vacías. Normalmente los pescadores del lugar guardan sus productos ahí para venderlos y para comer, pero hoy no hay nada. Un par de días más tarde, muy lejos de ahí en la Ciudad de Panamá, PTP y el Ministerio de Salud tenían una conferencia de prensa para anunciar que todo estaba bajo control. Pero el Sr. Ábrego y sus colegas pescadores saben que no es así.
En el pequeño pueblo de Boca Limón las pailas estaban volteadas. No hay qué comer. Cuando no hay pescado ellos buscan moluscos bajo la arena, pero ahora no se atreven a hacerlo. Los moluscos tienden a acumular los contaminantes, pero el Ministerio de Salud no ha analizado muestras de moluscos en el área. Al pueblo llegaron espesas manchas de petróleo pero lo que nunca llegó fue nadie del gobierno. PTP si apareció aquí, para dejar bolsas de arroz y pollo congelado, pero no ha sido suficiente para aplacar el hambre. La semana pasada todavía aparecían pescados flotando, y debe haber sido difícil resistir las ganas de comérselos.
La gente se organiza
En la comunidad de Ballena, el pueblo se ha reunido para escuchar lo que se habló en el foro de Chiriquí Grande. Ellos se sienten engañados y abandonados por los responsables del derrame. La gente se está organizando para exigir compensación por parte de la empresa, y Ballena es uno de los pueblos mejor organizados. PTP ha hecho a varias personas firmar un “finiquito”, una carta que dice que se sienten satisfechos con un único pago de B/.175.
En Ballena la economía se ha ido al piso, o más bien a la arena manchada de petróleo. La gente habla en ngöbere, el español es su segundo idioma. La gente busca lo único que los puede ayudar en estos momentos de hambre e inseguridad: dinero de la empresa. ¿Por cuánto tiempo no se podrá pescar?, preguntan aquí y en todos los lugares a donde vamos. Es difícil saberlo, respondemos. Más difícil aún es saber el efecto a largo plazo que la civilización del petróleo está teniendo sobre las culturas costeñas de Bocas y Ngöbe-Buglé.
2007.03.20
Bajo la sombra del petróleo
Un mes después del derrame de crudo en Chiriquí Grande el 4 de febrero, un equipo de la red Oilwatch visitó el lugar para evaluar los impactos sociales y ambientales del desastre. El resultado fue el choque con una realidad poco parecida a las versiones oficiales, donde los que dependen directamente de la naturaleza para sobrevivir llevaron la peor parte.
En el proceso de monitoreo nos entrevistamos con lugareños, autoridades locales y trabajadores de Petroterminal de Panamá, y revisamos la documentación de los medios.
Cientos de familias pescadoras de las comunidades costeras del distrito de Chiriquí Grande, las cuales sobreviven a base de lo que sacan del océano, quedaron de repente sin manera de encontrar su sustento frente al mar de contaminación creado por la empresa Petroterminal de Panamá (PTP), que se instaló en el lugar desde los años sesenta.
La población y los ecosistemas siempre han tenido que vivir con las consecuencias de las actividades de PTP. Un estudio del área encargado por la ANAM en 2005 reveló que los niveles de contaminación por petróleo en el mar, antes que ocurriera el derrame, estaban ya por encima de los niveles considerados saludables (2.8 a 7.5 mg/l de hidrocarburos en el mar). Con el derrame del 4 de febrero quién sabe a cuánto mas ascendieron estos niveles, lo cual hace mucho más difícil la recuperación social y ambiental.
A un mes del desastre no ha habido aun una respuesta contundente de las autoridades competentes, las comunidades empiezan a inquietarse. A algunas solo llegan un par de libras de arroz y pollo, diariamente la municipalidad es visitada por familias quejándose de la situación.
Causas del derrame
Todo parece indicar que una caduca infraestructura y trabajadores no capacitados fueron las causas del derrame.
Según los datos de periódico La Prensa (2007.02.09) El accidente ocurrió cuando se bombeaba crudo a la nave “Petrosvsk”, y se provocó la rotura de una de las válvulas hidráulicas que abastecen a los barcos que se acodan a las monoboyas.
Un trabajador que no quiere dar su nombre por temor a eventuales represalias, comentó lo siguiente: “a la tubería le entro aire, cuando eso sucede tiembla un poco, el barco sintió el temblor y cerró la llave. El personal en la planta, que no sabía lo que era eso, cerró la llave y el aire quedó dentro de la tubería y ésta explotó. Llovió petróleo en los techos de las casas, en las entradas, en la cabeza de algunos…”.
Lo que sí se sabe es que esta infraestructura tenía una vida útil de 10 años y ya lleva más de 30 años operando en la zona. Además, que la empresa viene sustituyendo a los trabajadores veteranos por otros jóvenes a los que no les ha dado la capacitación necesaria para operar la maquinaria correctamente.
Los verdaderos impactos
Por ahora no existe un diagnóstico integral sobre los verdaderos impactos que ha ocasionado. No se sabe a ciencia cierta si se trata de 60.000 galones o de 210.000. En el mar son 740 hectáreas las que han sido contaminadas, pero PTP y ANAM no han hecho un informe público aún.
Sin embargo, los primeros sondeos indican una grave afectación a las formas de vida de las comunidades. Como suele suceder con la industria petrolera, la empresa PTP, responsable del derrame, ha querido esconder las evidencias y no ha dado muestras de buena voluntad en la reparación de los ecosistemas y de los daños a los pescadores.
Por otro lado, como suele ocurrir en estos casos, es muy difícil cuantificar en dinero lo que cuesta una hectárea de manglar, de arrecifes de coral o de bancos enteros de peces. Cuando se pierden estos recursos que son fuente de bienestar de las comunidades que los usan, la vida cotidiana de estas queda severamente dañada.
Se han podido constatar impactos evidentes y severos en al menos 5 comunidades indígenas. Según información del Congreso Regional Ngöbe Buglé, el derrame llegó a la Isla Tigre, Cayo de Agua, Guariviara, Mancreek, Bahía Ballena y Punta Laurel, lugares donde se ha reportado la muerte de la fauna marina. (La Prensa, 2007.02.09)
El caso de Ballena
Ballena es una comunidad rodeada de manglar, de unos 48 habitantes. El único acceso que se tiene desde Chiriquí es por mar, y su actividad principal es el la pesca para consumo y para la venta. David Silva, dirigente comunal declaró lo siguiente:
“Ahí el crudo llego hasta el día 5 [de febrero], pero el 4 todos comieron pescado y mariscos, toda la comunidad se enfermó, hay unos que todavía están enfermos…los niños tienen granos por el cuerpo y la cabeza, diarrea, vomito, dolor de cabeza, estos síntomas sucedieron durante una semana. Algunos personas mayores continúan enfermos con vomito y diarrea con dolor de cabeza y dolor de ojos.” Julio Santo un dirigente mayor de 60 años declaró que el andaba pescando y el 5 cayó al agua, desde ese día tiene mareos, dolor de cabeza, dolor de ojos, vómito. Dicen que continúa…enfermo...
Jani Palacios tiene los mismos síntomas, pero vomita sangre. Mireya Guerra comentó que “los cerdos, las gallinas, las vacas, todo se ha ido muriendo de poco a poco, ellos [la empresa] no han querido darnos nada por el ganado muerto”. Emiliano Guerra denuncia: “ellos nos están matando, aquí todos nos dedicamos a la pesca, para comer todos los días, camarón, pescado. Las mujeres buscan conchas o cambute… de eso vivimos… ellos nos destruyeron todo, ahora no va a haber camarón, todo el manglar esta negro, lleno de petróleo…”. La empresa PTP debe dar la cara y reconocer los verdaderos impactos ambientales y sociales. Debe además hacer un compromiso público de reparar los daños y los ecosistemas, y por supuesto a cumplir con normas y estándares adecuados para seguir operando.
¿“Limpiar” o esconder la evidencia?
Las empresas irresponsables como PTP a menudo intentan emplear a las comunidades que contaminan para que limpien ellos mismos lo que ellas han causado. En la zona afectada en Chiriqui Grande a finales del mes de febrero se puede confirmar un mes después que las labores de limpieza continúan fuertemente.
Don Jorge Contreras, botero poblador de Chiriquí Grande, confirma que “contrataron a 300 pobladores para la limpieza. Pagan B/.2 por hora, eso es mucho dinero para un indígena de acá, así llevan casi un mes, todo estaba negro, el manglar, olía muy raro y alguna gente se enfermo… La empresa fumigo con avionetas y con bombas pero no han parado por 3 semanas”.
Para las labores de limpieza se contrató además a la empresa Ocean Pollution Control que es una empresa autorizada para atender los casos de derrames. Además de eso la empresa contrató 150 personas (posiblemente 300 en total- en dos turnos) para que ayuden en labores de limpieza.
La autoridad Marítima de Panamá (AMP) autorizó utilizar el dispersante Corexit 9527 (ingrediente activo: 2-butoxietanol), el cual se utiliza internacionalmente. La función de este químico es dispersión de las manchas por agentes químicos que disminuyen la tensión superficial del crudo. Para José González, ecologista de Oilwatch Panamá “los dispersantes como el Corexit 9527 pueden ser más tóxicos que el propio petróleo y en investigaciones científicas se ha confirmado que daña los huevos de camarones, erizos de mar, langostinos, y los ciclos biogeoquímicos del océano, dañando así la biodiversidad marina”.
Preocupa que las labores de limpieza se realicen para esconder el crudo, no para restaurar los ecosistemas. Según testigos del proceso, lo que hacen los trabajadores es recoger todas las piedras y flora con crudo, retirarla del lugar, así como lavar las piedras con el químico dispersante…ya…mencionado. El químico dispersante es más tóxico que la mancha de crudo, por lo que se evidencia que el interés es que no se vea la mancha, no descontaminar el ecosistema para que sea seguro.
Bolsitas de arroz
A un mes del derrame, la empresa PTP no da la cara a las comunidades afectadas. Comunidades enteras que ya no tienen sus fuentes de subsistencia pues la pesca está contaminada, no reciben más que un pollo y una bolsa de arroz por semana, y no se sabe por cuanto tiempo más.
PTP ha ofrecido además B/.100 por familia afectada, a cambio de haber destruido con su negligencia sus formas de vida sustentables. David Silva comentó: “la empresa vino aquí, fumigó y limpió las piedras y lo que salía del mar, pero después se fue… nos dijo que no pescara… y que nos iban a dar una indemnización de 100 dólares por familia… y eso todavía ni se sabe bien”.
Dice Mireya Guerra: “la empresa viene una vez por semana y deja una bolsa de arroz y una libra de pollo por familia y eso es todo, nos están matando de hambre.”
Por otro lado no se habla de ningún tipo de reparación de los daños ambientales, o de diagnóstico integral para saber cual es el impacto real de este derrame.
La complacencia de las autoridades panameñas
Al permitir a la empresa eliminar la evidencia con el dispersante Coterix 9527,
CONTAMINACIÒN AMBIENTAL
EL AGUA…EL AIRE…DERECHO UNIVERSAL DE TODOS
¡PRESERVEMOS AL PLANETA TIERRA!
“Todos tenemos el deber ‘humanitario’ de preservar y defender nuestras fuentes naturales de agua y demás recursos naturales.”
Los grandes cuerpos de agua en el mundo están siendo salvaje e irresponsablemente contaminados. No olvidemos que la cadena alimenticia sobre la Tierra empieza en los mares y océanos. Comienza con energía Solar pura y plantas acuáticas en abundancia. Luego tenemos varios animales que habitan en el agua que dependen del plancton y las llamadas criaturas simples, con la excepción de las con la excepción de las ballenas, que se alimentan de él para sobrevivir; y los animales más grandes y complejos que se alimentan de los más pequeños. El ser humano y los animales, en una inmensa mayoría, se alimentan con las criaturas que viven en los mares y océanos; y de los peces que habitan en agua dulce, aguas claras, tierra adentro. ¿Pero, estas aguas siguen siendo puras y claras? Muy pocas, desafortunadamente. La total indiferencia e irrespeto de la humanidad, en general, por la vida de los mares y océanos –los mares y océanos ‘vivientes’– ha causado que disminuya la salud y vitalidad de sus moradores hasta el punto en el que se está empezando a ver más y más la enfermedad evidente y las dolencias mortales de sus mamíferos, y la disminución de sus peces, crustáceos y de la vida de plantas. Las vastas extensiones de agua que rodean la superficie de los Continentes todavía no son suficientemente poderosas para absorber y purificar los mortales venenos y toxinas que son arrojados en los grandes cuerpos de agua sin miramientos alguno por parte de los ejecutores (directos e indirectos) de tan abominable e ilegal acción.
UN CASO DE SUPERVIVENCIA
Cuando se trata de supervivencia ningún elemento de la naturaleza es más importante que otro. Es cierto que la vida sobre la Tierra necesita la fuerza dadora de vida contenida en el ‘aire,’ ya sea en la forma de oxígeno o dióxido de carbono, o incluso nitrógeno. Sin embargo si no fuese por el ‘agua’ el aire no podría ser purificado y preparado para absorber aquella bendición dadora y sostenedora de vida.
El aire está siendo contaminado de tal manera que en lugar de ser un elemento natural dador y sostenedor de vida se ha convertido en ‘amenazador’ de vida. Ahora la humanidad está preocupada por el aire, y se preocupa cada vez más por el agua, pero no lo suficientemente para entender realmente cómo está actualmente toda la situación. Está mucho peor de lo que ‘toda la humanidad’ pueda imaginar. Sin aire y el trabajo ‘purificador’ de los mares y océanos, no puede continuar existiendo la vida. Los peces del mar y las grandes criaturas de los océanos son vitales, pero están perdiendo su vitalidad rápidamente por la acción depredadora e inclemente de la humanidad en su desenfrenado afán de lucro y amasamiento de grandes fortunas e imperios comerciales.
Cuando el mundo fijo su atención en el desastre de Bhopal, India, cuando el gas tóxico se escapo a la atmósfera y mató a miles, la mayoría de la gente sigue ignorando o no es consciente de que los efectos mortales del aire contaminado que respiran durante un día ‘normal’ es responsable de la muerte de más personas que las que murieron, en aquél entonces, en Bhopal. La cantidad de aire que comprende nuestra atmósfera es realmente muy pequeña, y la humanidad está alterando drásticamente su equilibrio global y vital todos los días agregándole grandes cantidades de dióxido de carbono, monóxido de carbono, y dióxido de nitrógeno, cloruros orgánicos, bromo, mercurio, plomo, y otros contaminantes tóxicos… y ahora se sabe que el mercurio y las substancias radioactivas también están siendo absorbidas y luego caen sobre la Tierra con la lluvia. (La llamada lluvia ácida)
Las formas de vida que crecen actualmente sobre la Tierra fueron creadas para desarrollarse bajo condiciones atmosféricas consideradas como ‘AIRE PURO.’ El desequilibrio de los componentes de la atmósfera causados por la contaminación a nivel mundial ya ha cobrado su visible ‘nefasto’ tributo en los bosques, los mares, y los océanos, –los pulmones de la Tierra.
UNA VERDADERA ‘PREOCUPACIÒN’ GLOBAL
Uno de los productos derivados del desequilibrio de las condiciones atmosféricas es la lluvia ácida o precipitación ácida, entre otros factores contaminantes, que resulta principalmente de la combinación de dióxido de azufre o dióxido de nitrógeno y gotas de agua en la atmósfera formando ácidos altamente corrosivos.
Y, no es de ningún modo una ‘exageraciòn u amarillismo informativo’ el pensar y expresar que la contaminación ha alcanzado niveles verdaderamente ‘alarmantes’ a *escala planetaria (*recordando al amigo Walter Martínez), y tal desafortunada realidad es el producto de la quema masiva –a escala mundial– de combustible natural de fósiles, no renovables, principalmente para conducir automóviles, crear electricidad y para la producción de los grandes y monopólicos complejos industriales en las naciones del así mal llamado ‘primer mundo.’ e históricamente las ‘guerras’ que desatan por doquier en sus afanes de dominio mundial…lo que tambièn origina contaminación ambiental, miseria, desolación y muerte a su paso.
A largo plazo la lluvia ácida puede incrementar la acidez de lagos, ríos, y suelos, hasta el punto de cambiar totalmente el ecosistema local de las diferentes regiones geográficas del globo terráqueo, afectando especialmente la vida de las plantas y los peces, ya que típicamente lo primero que se rompe es el primer eslabón de la cadena alimenticia. En Canadá, por ejemplo, la ‘fulana’ lluvia ácida ha matado los peces en más de 150.000 lagos, como tambièn en muchos lagos y ríos a lo largo de la costa occidental de los Estados Unidos de Norteamérica.
Casi 18.000 km2 (7.000 millas cuadradas) en el sur de Noruega se han acidificado tanto que los lagos ya no pueden mantener a los peces y los bosques están mostrando serios daños; de la misma forma 16.000 lagos de Suecia han sido afectados seriamente por la acidificación y la mayoría de ello proviene de la polución producida en países cercanos como Polonia, Alemania y Gran Bretaña.
La lluvia ácida está contribuyendo a la devastación de la ‘Selva Negra’ en Alemania y más de la mitad de los bosques en los Países Bajos. Además de los ácidos que caen con la lluvia, el mercurio contenido en la atmósfera proveniente de las chimeneas de las industrias de las grandes corporaciones y consorcios industriales, está siendo llevado lejos y precipitado en cualquier otra región geográfica del globo, envenenando la vida silvestre en otras áreas. Japón y los países industrializados de Oriente combaten la polución arrojada por las chimeneas de las plantas industriales como tambièn los gases de escape de gran cantidad de automóviles y camiones (gandolas) en y alrededor de las principales ciudades que cubren el área con aire contaminado.
Este aire contaminado de un país, que es llevado por el viento, o que es precipitado sobre la tierra de un país, está afectando a muchos países; haciendo de éste problema una ‘verdadera’ preocupación global, a la que necesariamente hay que salirle al paso… antes que sea demasiado tarde.
LA CONTAMINACIÒN POR MERCURIO – ¿CÒMO OCURRE? Y SUS CONSECUENCIAS…
Sabemos que el mercurio es un metal altamente venenoso que no desaparece jamás, excepto a medida que es asimilado o absorbido por otros organismos. El mercurio no se puede descomponer o diluir. Pero, ¿sabíamos que el mercurio aparece en forma natural en bajos niveles en todo el medio ambiente? Y, es sólo desde el rápido crecimiento de la industrialización en las grandes poblaciones en el mundo, en el siglo XIX, que los niveles de mercurio se han incrementado tan dramáticamente en el aire, la tierra, y el agua… pero afortunadamente en su mayor parte estos niveles todavía son moderadamente aceptables.
Bien, sabemos, que a pesar de que el mercurio es un metal que aparece en pequeñas cantidades de forma natural en todo el medio–ambiente, es extremadamente tóxico. El mercurio accede a los arroyos, ríos, lagos y océanos primordialmente por medio de la lluvia y la escorrentía y sus niveles se han incrementado dramáticamente desde el surgimiento de la industrialización a finales del siglo XIX.
El mercurio como uno de los 92 elementos nunca se descompone o desaparece, sino que circula a través del ambiente pasando entre aire, tierra y agua, afectando a su paso de forma adversa a todas las plantas y animales. En su mayor parte, es liberado al aire desde fuentes industriales, de donde cae a la tierra con la lluvia o la nieve para después depositarse en bolsas de agua, donde se convierte en otra forma extremadamente tóxica del mercurio (llamada metilmercurio), y es el metilmercurio el que se acumula en los tejidos de los peces y otros animales. Las emisiones de mercurio se han convertido en un problema global, ya que éste puede ser transportado a través de la atmósfera a grandes distancias.
Al igual que el plomo (que anteriormente se usaba como ingrediente básico en todas las fórmulas de pintura casera y gasolina), el mercurio es un metal altamente venenoso que posee un serio riesgo para la salud del desarrollo de fetos, bebes y niños, quienes pueden sufrir daños cerebrales y problemas de aprendizaje debido a la exposición repetida o prolongada a cantidades de mercurio, incluso pequeñas. Esto es porque el mercurio ataca al sistema nervioso y a los riñones. Los fetos pueden absorber mercurio directamente de la placenta, y los lactantes pueden recibirlo a través de la leche materna.
Una mujer en edad fértil puede tardar entre 12 y 18 meses en liberarse de cantidades significativas de la carga del metilmercurio. Los síntomas que surgen en aquellos quienes son expuestos a tal envenenamiento tóxico por mercurio son: entumecimiento; quemazón o cosquilleo en las extremidades (labios, dedos de manos y pies); fatiga; debilidad; irritabilidad; timidez; pérdida de memoria y de coordinación; temblores; y cambios en la audición junto con visión borrosa. Niveles extremadamente altos de mercurio pueden no sólo dañar permanentemente al cerebro de un adulto y sus riñones, sino que tambièn puede conducir a deficiencias circulatorias.
A pesar de que los niveles de mercurio son casi siempre bajos en las bolsas de agua, el metilmercurio se bio–incrementa aumentado a lo largo de la cadena alimenticia. Siendo así, cuando un pez pequeño con bajos niveles de mercurio es comido por un pez más grande, la cantidad de mercurio se bio–incrementa. Por esta razón, los peces de larga vida y los predadores a gran escala como el pez espada y los tiburones, a menudo tienen los niveles de mercurio más altos. Según la Agencia de Protección del Medio–Ambiente (EPA) de los EE.UU ¡Las concentraciones de mercurio en peces pueden ser entre 1 a 10 millones de veces la concentración de mercurio en el agua! Entonces, ¿Qué hacer? Cuando el pescado –bajo en contaminantes– es una parte importante de una dieta saludable. Bien, la mejor forma en que se puede evitar la exposición al metilmercurio es moderando o eliminando la ingesta de peces predadores o de larga vida, tal como el pez espada, el tiburón, el pargo alazán, y el atún.
Podríamos pensar que entonces tuvo sentido que el 10 de diciembre del 2003, y otra vez tres meses más tarde (en marzo del 2004), la administración Bush advirtiera a los norteamericanos que limitasen la cantidad de pescado que debían comer y cuánto debían tomar para alimentar a sus hijos. Pero, ¡lo que no tuvo sentido alguno (como muchas otras decisiones estùpidas del Presidente George W. Bush, durante su periodo robado de los últimos seis años), fue que apenas pasado cinco días después de esta ‘proclamaciòn’ –sólo cinco días– el Presidente Bush anunció sus planes de dar permiso a las centrales eléctricas para que rociasen más mercurio tóxico sobre nuestros* lagos y arroyos! Y, tal decisión ¡autorizó el vertido de tres veces más contaminación por mercurio durante al menos una década más de lo que el Acta de Aire Limpio (Clean Air Act) permite en el presente! ¡Y, se llama a sí mismo un “presidente medio–ambiental”! Pero nadie sabe esto, hasta ahora, porque se está manteniendo en secreto para que no lo sepa el pueblo norteamericano y la humanidad en general. Pues, bien, ahora lo sabemos… y algo debemos hacer en beneficio del cuido de la ¡Madre Tierra!... nuestro hogar. (* Y, digo nuestros porque los cuerpos de agua del planeta Tierra, así tambièn como el aire son patrimonio de la humanidad toda)
¿Estaríamos ahora todos listos para realizar un ejercicio de conciencia e imaginarnos cuan serio es el problema de la continua contaminación del aire y de los grandes cuerpos de agua de nuestro ‘ùnico’ planeta Tierra?
LA DESTRUCCIÒN DE LOS ECOSISTEMAS MARINOS…Y AQUELLOS TIERRA ADENTRO.
Cuando tiramos la basura en cualquier ‘cuerpo de agua’ de la Tierra, no desaparece. Parte de esa ‘basura’ es devuelta, por las corrientes de agua, a las costas otra vez… para que sea recogida y procesada por sus ‘irresponsables’ emisores. El plástico es especialmente fácil de devolver por su impermeabilidad al agua y su capacidad para flotar. Sin embargo, la peor parte de la basura se sumerge en el agua y se asienta, generalmente en la plataforma costera, no muy lejos de las tierras pobladas, y envenena y liquida a los peces y a la vida de los arrecifes de corales. En consecuencia los delfines, las focas, los peces más grandes y las ballenas no pueden vivir. Y si disminuye la cantidad de peces, entonces tambièn disminuirá, por falta de alimento, la cantidad de aquellos animales marinos que dependen de la cadena alimenticia.
En este orden de ideas, es de hacer notar que la mortandad masiva de cetáceos (ballenas, delfines y marsopas) y la decreciente cantidad de pinnípedos (focas, lobos marinos y morsas) causada por enfermedades, es un fuerte indicador de que existe una seria disfunción en el ecosistema marino. Se ha culpado a virus mortales asociados con la contaminación e invariablemente se han encontrado altos niveles contaminantes en los cuerpos de mamíferos marinos varados en las playas. El hecho es que estas hermosas criatura marinas no sólo viven en un medio ambiente cuya contaminación va continuamente en aumento, sino que tambièn, por ser el último eslabón de la cadena alimenticia, ingieren gran cantidad de peces que tambièn están saturados con venenos. Estas toxinas letales se concentran más y más en cada especie marina a medida que se alejan del primer eslabón de la cadena alimenticia marina con cada pequeño organismo o pez que le pasa el veneno, que ha absorbido en su cuerpo, al siguiente depredador marino que alimenta.
Estos materiales de desperdicio (basura en general) entran en el ecosistema marino por tres vías: la circulación atmosférica, las corrientes oceanográficas y los ríos. Los principales contaminantes que son los responsables de esta devastación de los mamíferos marinos alrededor del mundo, son los mismos que son responsables por la mortandad general o repentina anormalidad de la vida de las plantas marinas y otras criaturas evolucionando en los cuerpos de agua de la Tierra. Hay más de 11.000 combinaciones orgánicas cloruradas (Hidrocarburos Clorinados, tales como el ‘BPC’s, en combinaciones letales con pesticidas del tipo chlordan, aldrina y dieldrina). Al principio de la cadena alimenticia marina esto afecta directamente a la fotosíntesis del fitoplancton, cambia la composición de las especies y la diversidad del zooplancton, reduce en un 80% el éxito del desove, aumenta la deformación de las larvas, induce efectos cancerígenos en los peces y tambièn reduce tanto la capacidad reproductiva como inmunológica de los cetáceos, conduciendo a desórdenes hepáticos y renales.
Es así como por encontrarse al final de la cadena alimenticia marina, los cetáceos contienen mayor concentración de orgánicos clorurados que otros componentes del ecosistema marino, pero lo más alarmante de este tipo de contaminación absorbida por los cetáceos es que en la ballena hembra es pasada directamente de la madre a la cría. Dado que los cetáceos carecen en sus organismos de enzimas metabólicas para descomponer estos elementos tóxicos, entonces, el ballenato (la cría) recibe una gran cantidad de estas substancias nocivas a través de la placenta y la leche de la madre, y estas toxinas letales se pasan continuamente de generación en generación.
Por ejemplo los ‘BPC’s contenidos en la leche de la ballena ‘beluga Canadiense’, de la que se dice ser el animal ‘marino’ más contaminado del mundo, su nivel de contaminación es 3.400 veces superior a los niveles permitidos en el agua potable. Estas toxinas están depositadas en la grasa del animal. Finalmente, no sólo estos cetáceos pueden sufrir de esto, por ejemplo, los habitantes de la Isla Feroes (Dinamarca), todavía insisten en matar gran cantidad de ballenas y continúan comiendo la carne y la grasa de ballena, a pesar que el gobierno de su país los ha prevenido de no comerlos más de dos veces al mes y que las mujeres embarazadas se abstengan totalmente de hacerlo.
La grasa de estos enormes cetáceos contiene gran cantidad de mercurio y de ‘BPC’s que son ingeridos por las mujeres embarazadas y transportados vía sanguínea–placenta a sus bebes en formación. Ya hay una alta cuota de deformaciones en la población y se cree que estos defectos de nacimiento son causados por las mismas toxinas que afectan a las ballenas. Cabe tambièn destacar que la acumulación de nutrientes en el mar provenientes de la excesiva fertilización de la tierra (eutrofización) en las plantaciones agrícolas y pecuarias industrializadas y en menor grado en las artesanales, tambièn tiene efectos desastrozos en el ecosistema marino al promover el crecimiento del fitoplancton tóxico o de algas nocivas. Esta práctica combinada con el vertido indiscriminado y masivo de desperdicios industriales o sedimentos altamente contaminantes junto con aguas fecales crudas o tratadas parcialmente, ha contribuido significativamente a la contaminación en crescendo de ríos y costas, y ha hecho surgir la marea roja que produce una nociva alfombra de algas conteniendo un veneno que puede matar a un ser humano en cuestión de horas.
Organismos anteriormente desconocidos y organismos en el mar que eran considerados inofensivos han comenzado a revertirse a formas alteradas que son probablemente mortales para pájaros y otras especies de la fauna silvestre. El equilibrio y la composición de los ‘seres del agua’ están cambiando drásticamente ya que están muriendo una gran y alarmante cantidad de preciosas e invalorables especies marinas, debilitadas por el envenenamiento continuo del agua. Muchos países alrededor del mundo insisten todavía en sumergir ‘su’ basura en mares y océanos. Parte de la misma, como ya dijimos, es devuelta ocasionalmente a las costas. Las aguas residuales no tratadas ‘convenientemente’ no sólo descargan venenos químicos y bacterias cerca de las playas, sino que toda la basura que ha sido arrojada junto con ésta tambièn es devuelta. En Sydney (Australia) se encontraron jeringas, bolsas plásticas, desperdicios de higiene personal y hasta excrementos humanos devueltos por el mar en la arena de las doradas playas alrededor de la ciudad, arruinando el turismo local e internacional.
Incluso donde estas prácticas son prohibidas continúan otras formas ilegales de arrojar la basura a las aguas. En los Estados Unidos de Norteamérica, la gente de Nueva York y Nueva Jersey han encontrado sus playas cubiertas con basura devuelta por el océano. En otros lugares privados, el desecho ‘ilegal’ de desperdicios peligrosos de hospitales ha sido arrojado por el mar a las playas, y que debieron ser clausuradas por razones obvias de insalubridad y seguridad pública. Y, para empeorar más las cosas muchos barcos militares y cruceros civiles arrojar toneladas de basura al océano, pensando ingenuamente, que sus irresponsables acciones no serán, al menos, descubiertas aún cuando no penalizadas con todo el rigor de la ley… como debiera ser para ejemplo de la humanidad. La basura se está apilando en las costas de las Islas Tropicales favoritas del mundo, tales como las del Caribe, donde los cruceros turísticos operan en gran escala. En algunas partes a lo largo del Golfo de México hay tanto como 2 (dos) toneladas de escombros marinos por milla (3.2 toneladas / Km.). Casi un tercio de la humanidad vive en una franja de 60 (sesenta) kilómetros de la costa y el impacto en la desembocadura de los ríos adyacentes a mares, golfos y océanos es enorme.
No obstante, funcionando ‘apropiadamente’ los habitantes de la costa proveen serios y cuantiosos recursos de alimentación, energía, turismo, y desarrollo económico. Sin embargo, aún así estos tambièn componentes del complejo ecosistema marino, están siendo profundamente dañados por las prácticas centenarias y despreocupadas del presente de una humanidad indolente, al continuar arrojando ‘sus’ desperdicios al mar… arruinando la belleza natural de las costas y una fuente de trabajo cierta y segura.
LA ‘SOBREPESCA’ UN PROBLEMA MÀS… Y BIEN SERIO.
Ahora bien, a toda esta situación que hemos expuesto hasta el momento, se le suma el hecho de que la humanidad está pescando ‘avaramente’ demasiados peces y usando métodos de ‘cosecha’ que destruyen todo a su paso. Semejante falta de respeto por la vida no puede y no debería ser tolerada por más tiempo. La sobrepesca de la reserva de peces por consumidores e industrias pesqueras ha destruido ecosistemas marinos completos al romper la cadena alimenticia entre los productores principales y los hábiles depredadores. El drástico agotamiento de la fuente natural de alimentos que provee los mares y océanos alrededor del mundo a sus habitantes naturales, y los métodos ‘modernos’ de pesca son los responsables por la mortandad masiva de mamíferos marinos pescados accidental o deliberadamente utilizando técnicas tales como: jàbegas, palangres, traìnas o los mortales y destructivos arrastreros.
La mayorìa de los peces atrapados con estas técnicas son matados y luego devueltos al mar. El resultado de la sobrepesca se está notando más en las aguas de los principales países pesqueros. Tanto el consumidor como el industrial de la pesca son culpables por extender sus áreas y temporadas de pesca, y por exceder las cuotas de pesca establecidas por la ley. El uso de arrastreros de filamentos para la pesca comercial, especialmente en Japón, quien presume tener la industria pesquera más grande del mundo, es responsable de matar indiscriminadamente una cantidad enorme de peces y mamíferos marinos atrapando y matando generalmente especies que no están buscando y que no están permitidas por la ley… pero continúan haciéndolo. Algunas empresas pesqueras industriales influyen adversamente en el entorno marino al arar el fondo del mar con redes de arrastre, removiendo el sedimento marino y destruyendo la fauna ‘emergente’ del fondo del mar. Cuanto más frecuente sea el uso de paredes de arrastre y cuanto más profundo esté el fondo o lecho marino, mayor e irreversible es el daño.
Cuando se descubrió que las flotas de pesca de atún estaban matando a gran cantidad de delfines con sus métodos de pescar grandes cardúmenes de peces, se obligo a algunas empresas a cambiar sus métodos por otros ‘seguros para los delfines.’ Sin embargo países como México y China se rehusaron a cambiar (¿Por qué?). Chile sobrepesco tanto sus aguas que su industria pesquera corre gran peligro. Otros países que dependen de la pesca, como Perú, Noruega e Islandia ya han dañado ‘sobremanera’ el equilibrio del complejo y delicado ecosistemas de sus costas… las consecuencias ‘mayores’ están por llegar. Canadá tuvo que reducir su ‘cosecha’ de bacalao y ahora está considerando permitir otra vez la caza de focas groenlàndicas o pías. Esto sucede porque las manadas de estas focas que se alimentaban del bacalao están empezando a expandirse otra vez, después de la campaña de Greenpeace para protegerlas desde hace más de una década. Y los pescadores atribuyen a este hecho la menor cantidad de bacalao y las cuotas menores de pesca, por tanto, dado el cierre de establecimientos pesqueros de consumo debido a la desaparición del bacalao, los pescadores quieren ver menos focas y restablecer el mercado de los productos de la foca pía.
Por otra parte la demanda de la sopa de aleta de tiburones China en Asia y Norteamérica está poniendo actualmente en peligro de extinción la especie de los grandes tiburones. A estas criaturas marinas las cazan, les cortan las aletas y las regresan al mar para morir ahogadas en su propio elemento y habitad natural. Aún con cuotas y procedimientos de pesca regulados, emitidos por algunos países, se sabe muy bien que barcos pesqueros propios y de otros países se aventuran a las aguas y se llevan lo que quieren, con lo que la ‘sobrepesca’ se ha convertido en un asunto de vital importancia que atañe por igual a todos los países del mundo.
ANEXO:
Sobre pesca: una amenaza a la biodiversidad marina
A pesar de su crucial importancia para la supervivencia humana, la biodiversidad marina está en un peligro cada vez mayor, ocasionado por la disminución de las pesquerías y otros graves problemas.
La pesca es fundamental para la subsistencia y la seguridad alimenticia de 200 millones de personas, en especial en el mundo en desarrollo. Una de cada cinco personas en este planeta depende del pescado como fuente primaria de proteínas. Según las agencias de Naciones Unidas, la acuacultura -crianza y cultivo de organismos acuáticos, incluyendo pescados, moluscos, crustáceos y plantas acuáticas - está creciendo más rápido que todos los otros sectores que producen comida de origen animal. Sin embargo, en contraste con los hechos y las cifras sobre el acelerado crecimiento de las tasas de producción mundial de la acuacultura, otras estadísticas menos alentadoras muestran que las principales reservas marinas de pescado en el mundo están en peligro, amenazadas por la sobrepesca y la degradación del medio ambiente.
"La sobrepesca no puede continuar", advirtió Nitin Desai, Secretario General de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en el año 2002. "El agotamiento de las pesquerías representa una amenaza para el abastecimiento de alimentos para millones de personas".
El Plan de Aplicación de Johannesburgo llama al establecimiento de zonas marinas protegidas (MPAs, por sus siglas en inglés), que muchos expertos creen pueden tener la llave para conservar y aumentar las poblaciones de peces. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación, en Cambridge, Reino Unido, menos del uno por ciento de los océanos y mares del mundo son actualmente zonas marinas protegidas.
Sin embargo, la magnitud del problema a menudo pasa desapercibida, si se considera la competencia que representan las campañas contra la deforestación, la desertificación, la explotación de los recursos energéticos y otros dilemas relacionados con la reducción de la biodiversidad. Por una parte, rara vez se señala el rápido crecimiento de la demanda de pescado y de productos relacionados, tanto en el ámbito nacional como en los mercados de exportación, lo que lleva a que los precios del pescado suban más rápido que los precios de la carne. Como resultado, las inversiones en esta industria se han vuelto más atractivas tanto para los empresarios como para los gobiernos, lo cual también afecta negativamente a la pesca a pequeña escala y a las comunidades pesqueras en todo el mundo. En la última década, en la región del Atlántico norte, las poblaciones de peces con valor comercial, como el bacalao, la merluza, el abadejo y la platija han disminuido hasta en un 95%, suscitando llamados urgentes a la acción. Algunos han recomendando incluso tomar medidas como la prohibición absoluta de la pesca para permitir la regeneración de las especies, iniciativas que desatan la ira de la industria pesquera.
De acuerdo a la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se calcula que más del 70% de los peces en el mundo está siendo explotado al máximo de su capacidad o incluso ha sido agotado por completo. El incremento dramático en el uso de técnicas destructivas de pesca en todo el mundo está aniquilando a mamíferos marinos y a ecosistemas enteros. Según los informes de la FAO, la pesca ilegal, sin registro y sin regulación está aumentando a nivel mundial, pues los pescadores buscan evadir las leyes estrictas que se han puesto en práctica en muchos lugares, para enfrentar la reducción en las capturas y el agotamiento de las reservas de peces.
Pocos países en desarrollo, si es que los hay, y sólo un número limitado de países desarrollados están en camino de poner en efecto este año el Plan de Acción Internacional para prevenir, desalentar y eliminar la pesca no declarada y no reglamentada.
A pesar del hecho de que cada región cuenta con una Convención Regional sobre el Mar, y de que aproximadamente 108 gobiernos y la Comisión Europea han adoptado el Programa Mundial de Acción para la Protección del Medio Ambiente Marino de Actividades Terrestres, los océanos se están perdiendo al doble de la velocidad que los bosques.
El Foro de Johannesburgo, puso énfasis en la importancia de restaurar las pesquerías agotadas y reconoció que la pesca sostenible requiere de alianzas entre los gobiernos, los pescadores, las comunidades y la industria. La disposición exhorta a los países a ratificar la Convención de Derecho del Mar y otros instrumentos que promueven la seguridad marítima y protegen el medio ambiente de la contaminación marina y del daño ambiental ocasionado por los barcos. Sólo un enfoque multilateral puede contrarrestar la tasa de agotamiento de las pesquerías del mundo, la cual se ha elevado más de cuatro veces en los últimos 40 años.
Para más información:
Sr. Nick Nuttall, Jefe de Medios de Información, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Nairobi, Kenya.
Tel: 254 20 623084, Celular: 254 (0) 733 632755, Fax: 254 2 623692, Correo electrónico: nick.nuttall@unep.org
Sra. Ellen McGuffie, Oficial de información , Sección de Desarrollo, Departamento de Información
Tel: (1 212) 963-0499, Correo electrónico: mcguffie@un.org
Traducción no oficial del Centro de Información de las Naciones Unidas
para México, Cuba y República Dominicana / Abril - Mayo de 2004
Y, en este sentido, desde la República Bolivariana de Venezuela, como venezolano, bolivariano y revolucionario con conciencia humanista, socialista, y ecológica el elaborar y difundir el presente trabajo es mi participación y tributo en la lucha por preservar los cuerpos de agua y el aire para “todos” los habitantes de nuestro único e irrepetible Planeta Tierra.
¡LO QUE NO SABEMOS… Y MUCHO MENOS VEMOS!
El mayor problema de lo que hace o deja de hacer la humanidad para ‘ensuciar’ el agua no es el plástico ni son las latas. Son los líquidos –el aceite y los productos químicos– que son vertidos en las aguas los que están entre los peores transgresores de la vida, marina y tambièn la humana, en la mayorìa de las aguas de la Tierra.
El ‘derrame’ ocasional de un buque petrolero no solo poluciona, sino que mata de a miles a los animales de las costas y a las aves marinas. Este tipo de acciones descuidadas debe llamar la atención pública por toda la vida ‘visible’ que aniquilan. No obstante, nadie se entera jamás realmente de todo el daño que le es causado a toda la vida submarina en esas áreas y sus alrededores.
El concepto ‘ojos que no ven… corazón que no siente’ con demasiada frecuencia ha sido la razón por la que la humanidad continua vertiendo desperdicios tóxicos y basura en las aguas de nuestro ‘ùnico’ planeta azul, la Tierra. Ahora bien, lo que nosotros no sabemos y mucho menos vemos, es que la cantidad de aceite que llega al mar cada año debido al aceite para motores de combustión que la gente en general vierte en los sistemas de drenaje (cloacas o alcantarillas para aguas servidas – domésticas o industriales), es diez (10) veces mayor a la cantidad de petróleo que vertió el ‘Exxon Valdez’* (marzo 24 de 1989 – a las12:12 horas) en el estrecho de Prince William Sound (*40.878.000 litros de crudo).
De manera que además de los otros problemas, ya mencionados, que atormentan a las criaturas que habitan en las aguas de la Tierra, se suman los efectos de la contaminación por el crudo, que reclaman la atención pública en general dado los muchos y frecuentes derrames causados por los buques petroleros que navegan en las aguas alrededor del mundo, tales como el ‘Exxon Valdez*’ entre otros ‘importantes’ casos –entièndase, derrames de crudo. Y, mientras que estos derrames provenientes de buques petroleros son responsables por grandes daños a largo plazo, hay una mayor cantidad del mortal petróleo que entra en las aguas de otras maneras. Por ejemplo, una cantidad de petróleo por lo menos veinticuatro (24) veces mayor a la derramada por el ‘Exxon Valdez*’ fue vaciada en el Golfo Pérsico. Tambièn hay un daño considerable causado por las plataformas de perforación costa afuera y, en este sentido se ha observado una reducción en la diversidad y abundancia de fauna marina en un área de dos (2) kilómetros alrededor de estas plataformas.
Y, mientras parece que éstos son hechos sobre los que como ciudadanos y ciudadanas de este mundo podemos tener poco control aparte de moderar nuestro apetito ‘global’ por la miríada de productos superfluos que se derivan de la industrialización del petróleo, hay otra forma invisible en la que el aceite está entrando en las aguas, y es la que proviene del aceite de motores que es desechado inapropiadamente a diario por incontables personas de diferentes estratos sociales y económicos de la llamada sociedad ‘civilizada y organizada,’ aquellos (él o ella) que tienen aceite viejo de sus automóviles o de uso doméstico y no lo recogen para ser reciclado sino que lo ‘vierten’ subrepticiamente o descaradamente en la basura, en el desagüe del lavaplatos, o en la alcantarilla, o en el suelo del estacionamiento, desde donde tarde o temprano penetra en la tierra y contaminará el agua de corrientes, ríos, lagos y costas.
La guardia costera de los Estados Unidos de Norteamérica, estima que solo en América del Norte, entra más aceite al agua de la costa cada año que el que es derramado ‘accidentalmente’ por los tanqueros petroleros. La cantidad desechada sólo en el Estado de Michigan, cada año, equivales más o menos al derramado por el ‘Exxon Valdez.’ El crudo en particular contiene una cantidad venenosa de plomo, arsénico, cadmium, cromo, bario, y cinc. Apenas medio litro (½) de aceite proveniente de motores de máquinas a combustión puede ocasionar una capa de una extensión de 4.000 m2 (casi ½ hectárea) sobre un lago o río. Ésta capa impide el reemplazo del oxigeno disuelto mediante el bloqueo de la Luz Solar necesaria para la fotosíntesis, por consiguiente los peces no pueden respirar. Una vez en el agua el aceite suprime la respuesta del sistema inmunológico, lo que produce pudrimiento de las aletas, tumores, y la propensión a las infecciones.
Uno de los efectos colaterales del envenenamiento por hidrocarburos es la hemorragia, tal como se documento en las colonias de nutrias marinas, que todavía están luchando como víctimas del ¡Exxon Valdez*! El petróleo crudo causa hipotermia y muerte en aves contaminadas, bloquea los pulmones de mamíferos marinos y ensucia las costas durante muchos años. Aún así, los invisibles efectos mortales dentro del agua continúan. Y, por su parte las personas que desechan inapropiadamente pequeñas –pero al final letales cantidades de aceite, combinado con las fugas de aceite de los automóviles aparcados en los estacionamientos, los que circulan por carreteras y autopistas… sin olvidar las lanchas, yates, y motos acuáticas en los diferentes clubes de ‘supuesto’ esparcimiento…continúan ensuciando y contaminando las aguas del planeta e influenciando nefastamente la vida marina y al final sus propias vidas y la salud y bienestar de la humanidad en general.
NOTICIAS DE OTROS IMPORTANTES DERRAMES PETROLEROS
Derrame petrolero en Líbano mata a animales marinos
PUBLICADO: 22 de agosto de 2006, a las 4:50 pm (este)
BEIRUT -- Imágenes de video difundidas el martes muestran peces muertos en el lecho del Mediterráneo, mientras un derrame de petróleo avanza hacia un erizo de mar de color rojo, que descansa en la arena. El video tomado por un buceador y difundido por el grupo ecologista Greenpeace señala la destrucción generada luego de que un bombardeo israelí causó un derrame de combustible, en lo que las Naciones Unidas y otros calificaron como el peor desastre en su tipo en Líbano. La ONU expresó que podría tomar un año el limpiar el derrame, a un costo de 64 millones de dólares. "El fondo del mar está lleno de combustible, entre las rocas y en los pequeños valles. Todo está punteado y cubierto de brea negra", dijo Mohammed El Sarji, jefe de la Unión Libanesa de Buceadores Profesionales, quien realizo la grabación, que mostró una capa de petróleo de 10 centímetros extendiéndose sobre una zona de 100 metros en el lecho marino, cerca de Beirut. Unos 110.000 barriles de petróleo fueron derramados en el Mediterráneo en las primeras horas del 14 de julio, cuando aviones israelíes bombardearon una planta de energía costera en Jiye, 20 kilómetros al sur de Beirut. Más misiles cayeron un día después.
Seis tanques tuvieron fugas, causando explosiones que rompieron un dique construido para prevenir derrames en la planta, a unos 50 metros de la costa. Primero, el petróleo se extendió sobre 140 kilómetros de la costa libanesa, llegando a Siria, impidiendo que llegara la luz solar más allá de la superficie marina, matando a muchas plantas de las cuales se alimentan los peces. Al hundirse, el combustible amenaza ahora a animales y planta en el lecho marino. "Parte de él se hizo más denso que el agua marina y se hundió hasta el fondo. Es como una gran manta gruesa que asfixia a los organismos vivos", dijo Rick Steiner, profesor de la Universidad de Alaska y experto en derrames petroleros, quien trabajó para limpiar el desastre causado por el buque cisterna Exxon Valdez en 1989.
Derechos Reservados © por Telemundo.com. The Associated Press ha contribuido a este reporte. Este material no puede ser publicado, transferido, reproducido o redistribuido
España: carrera contra el desastre
Miércoles, 20 de noviembre de 2002 - 13:54 GMT
Los expertos confían que las bajas temperaturas del mar hayan solidificado la carga del "Prestige". Vientos huracanados y fuertes mareas al noroeste de España obstaculizan los esfuerzos por evitar que el combustible derramado del petrolero "Prestige" alcance la costa española. Luego de que el buque sufriera su primera avería hace una semana, más de 4.000 toneladas de combustible se filtraron por el agujero del casco y llegaron hasta las costas de
Galicia. Ahora se teme que una nueva mancha alcance la costa en menos de dos días, arruinando así la operación de limpieza emprendida tras el primer derrame.
Desde que el barco se partió hace 24 horas, los ecologistas temen que las 77.000 toneladas que transportaba el petrolero provoquen un desastre ecológico dos veces superior al "Exxon Valdez", el buque que derramó miles de toneladas de combustible en la zona noroccidental de Estados Unidos en 1989. Una armada de remolcadores y veleros de toda Europa se han acercado al lugar de la tragedia, a unos 210 kilómetros de la costa española, pero enormes olas dificultan sus trabajos para contener la terrible carga. En tanto, en la costa se han desplegado ecologistas, soldados y voluntarios para rescatar aves empetroladas y controlar la mancha negra que se extiende por 80 kilómetros.
Esperanzas
Nadie ha determinado aún si toda la carga del "Prestige" se desparramará en el mar ahora que el buque se ha partido. Lars Walder, de la empresa de salvamento Smith International, dijo que "esperamos que la mayoría del combustible se haya quedado dentro de los compartimentos del buque, pero en esa parte el océano tiene 3.500 metros de profundidad y debemos aguardar y ver qué pasa". Los expertos indicaron que las bajas temperaturas del mar pueden demorar la filtración del petróleo e incluso solidificarlo, lo que evitaría un mal mayor.
Preocupación de la UE
Los líderes de la Unión Europea expresaron su preocupación por el hundimiento del petrolero "Prestige".
El presidente francés, Jacques Chirac, declaraba su horror ante la incapacidad de los países del viejo continente para prevenir este tipo de accidentes. Por su parte, el jefe de gobierno español, José María Aznar, ha jurado que el responsable de la tragedia pagará su merecido.
La Comisión Europea envió un mensaje urgente a sus miembros recordándoles que las medidas de seguridad aprobadas dos años atrás, luego de un incidente similar en las costas francesas, deben ser aplicadas sin excepción.
Fuente: BBC – Mundo
Graves secuelas de derrame petrolero en 1999 - Argentina
BUENOS AIRES - Miles de vecinos de la oriental localidad argentina de Magdalena aún padecen efectos de la contaminación causada en 1999 por el derrame de 5.000 toneladas de petróleo de un buque petrolero de la firma transnacional Shell.
”El daño fue importantísimo, y los expertos aseguran que si no se realizan los trabajos de recuperación correspondientes, la naturaleza puede tomarse entre 50 y 80 años para devolver el equilibrio a este ecosistema”, dijo a IPS el alcalde de Magdalena, Juan Sibetti.
Magdalena, de más de 16.700 habitantes, está en la provincia de Buenos Aires, unos 100 kilómetros al sur de la capital. Es sede del gobierno de una región ante todo agrícola, fundada hace cinco siglos, y esa antigüedad atrae turistas. Muchos de sus edificios son reliquias de valor histórico. En la ciudad se inicia el Parque Costero del Sur, declarado reserva mundial de biosfera por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que tiene unos 40 kilómetros de extensión sobre la costa. Esa zona, de flora y fauna subtropical, fue afectada en menor medida por el derrame petrolero.
Magdalena tiene un balneario de río muy visitado los fines de semana. ”En temporada estival venían de 7.000 a 10.000 personas por fin de semana, y ahora no llegan a 3.000”, aseguró Sibetti. Eso afecta la venta de productos y servicios relacionados con el turismo, y también los ingresos fiscales de la municipalidad. Poco después del accidente,”el número de clientes cayó 80 por ciento”, comentó a IPS José Luis Bincas, dueño del restaurante”La Esquina”. Después se recuperó un poco, pero”nunca volvió a ser lo que era”, aseguró. La misma queja fue repetida por propietarios de otros negocios.
”Mis hijas no se bañan en el río desde hace tres años, y dejamos de comer pescado”, comentó Bincas. Uno de los atractivos turísticos de Magdalena era la temporada de pesca de corvinas negras y rubias, que también quedó muy afectada por el siniestro.
La contaminación afectó a otras actividades económicas, entre ellas la cosecha de juncos que crecen junto al río y son utilizados para tejidos. Unas 120 familias que vivían de su recolección y venta señalaron que la disminución de la cantidad y calidad de las varas las deja fuera del mercado.
El accidente ocurrió en 1999, cuando un barco porta contenedores de bandera -liberiana, llamado Sea Paraná, chocó con el buque ”Estrella Pampeana” de la Shell, en el kilómetro 93 del canal intermedio del Río de la Plata, a unos 30 kilómetros de la costa de Magdalena.
El impacto provocó un orificio de ocho metros por seis en los tanques del petrolero, y el derrame de unas 5.000 toneladas de crudo. Shell, con sede en Holanda, hizo de inmediato un estudio de impacto ambiental en las zonas afectadas, y realizó un operativo de limpieza de tres meses.
”Las playas ya están limpias, y la zona que quedó afectada es mínima”, aseguró la firma en un informe técnico.
”La recuperación de la vegetación contaminada fue total, y no hay hidrocarburos en agua, juncos o almejas que excedan valores normales. También fue notable la recuperación del suelo”, afirmó en el estudio de impacto.
Pero los pobladores de Magdalena y la justicia no opinan lo mismo. Según un fallo de primera instancia emitido en noviembre por el juez federal Julio Miralles, Shell aún debe realizar tareas de limpieza y recuperación del ambiente cuyo valor fue calculado por los peritos es unos 35 millones de dólares.
Miralles ordenó que la transnacional petrolera pague una multa de 100.000 pesos (en la actualidad, unos 28.500 dólares) por cada día de atraso en la ejecución de las obras requeridas. Pero la empresa apeló la sentencia y ahora los vecinos temen que el juicio se prolongue y finalmente se pierda.
La sentencia no impone una indemnización, sino trabajos requeridos para ”remediar” en algunos casos y ”mitigar” en otros el impacto ambiental del accidente, explicó a IPS el abogado ambientalista Daniel Silva, representante de la Municipalidad de Magdalena.
En las pericias intervinieron el Instituto Nacional del Agua y la Secretaría de Política Ambiental de la provincia de Buenos Aires. Se tomaron más de 4.000 muestras en la zona afectada y se especificaron daños en el agua, la tierra, la flora y la fauna.
”Hay alteraciones reversibles e irreversibles, y lo peor es que estas últimas fueron provocadas por las supuestas acciones de recuperación de Shell, que arrancó capas de tierra en áreas de la costa y causó pérdidas insustituibles en el ecosistema”, destacó Silva.
Ante esa perspectiva, un grupo de vecinos encabezados por Sibetti se manifestaron a principios de este mes en Buenos Aires frente al edificio en el que vive la familia de Máxima Zorreguieta, una argentina que se casó este año con el príncipe de Holanda.
Los manifestantes entregaron en esa ocasión una carta dirigida a la princesa, en la cual le pidieron interceder ante Shell para que se haga responsable de los daños causados.
Pero nadie es muy optimista en Magdalena, y algunos comerciantes de la zona prefieren ignorar el reclamo y sus causas. ”Si la mancha ya no se ve, es porque no está”, dijo a IPS la administradora de área para acampar, deseosa de no perder clientes.
por Marcela Valente (IPS)
Fuente: Instituto de Ecología Política
Diciembre 19, 2002
Firmando su propia condena
W W W. A L M A N A Q U E A Z U L. O R G.
2007.04.22
La empresa Petroterminal de Panamá (PTP), operadora del oleoducto trans-Panamá y responsable del derrame de petróleo en Bocas del Toro, usó el otro día una vieja y turbia táctica para engañar a los mismos afectados por el derrame y hacer ver que aprobaban la expansión de sus instalaciones, según informó la gente del lugar.
Casi dos meses después del derrame, la vida de las víctimas se había llenado de incertidumbre y habían sido abandonadas por el gobierno y la empresa para que se valieran como pudieran. Mientras tanto, PTP y la empresa limpiadora de derrames Ocean Pollution Control anunciaban públicamente que ya todo había vuelto a la normalidad. El derrame, decían, estaba “90% limpio” y la empresa había cumplido con sus obligaciones.
El desastre vino en mal momento en términos de publicidad para PTP y el gobierno, porque están precisamente ahora planeando construir varios tanques de almacenamiento y ampliar el oleoducto, pensando en los planes de instalar una nueva refinería gigante en Chiriquí. “¿Ahora qué hacemos?”, habrán pensado gerentes y consultores.
La solución de la empresa fue jugarle al pueblo una bromita pesada. Un día, cuentan los vecinos de Chiriquí Grande (ver abajo en comentarios), la empresa llamó a la gente a un “foro público”. Los lugareños, claro, fueron pensando que podrían pedir algún tipo de compensación justa por la súbita reducción en la cantidad de comida que entraba a sus estómagos provocada por el veneno que la empresa regó en el mar.
En la reunión se hablaron cosas raras, la gente hizo preguntas pero no se las respondieron y al final pasaron una lista para que firmaran asistencia. La gente tontamente firmó la lista sin saber.
Esa fue la triquiñuela de la empresa, dice la gente del área. Resulta que la reunión, se dieron cuenta después, no tenía que ver con el derrame, sino que era uno de los requisitos exigidos por la ANAM para aprobar el proyecto de construcción de varios tanques nuevos en las instalaciones de PTP en Chiriquí Grande.
La lista de asistencia era la lista donde la gente aprobaba la expansión de la misma empresa que acababa de destruir su manera de vida. La gente de la Laguna de Chiriquí, que conocen mejor que nadie la calamidad que es tratar de vivir cerca de instalaciones petroleras, acababa de ser víctima de una jugadita para que autorizaran su propio envenenamiento.
2007.04.10
Cuando el mar se enferma
Inés Villegas, pescadora del poblado de Robalo, al oeste de Chiriquí Grande, ha criado a sus cinco hijos y los ha mandado a la escuela con su bote y su trasmallo. En Robalo no hay muchos trabajos, y la Sra. Villegas está acostumbrada a valerse por sí misma. Pero desde el día en que el derrame de petróleo trajo una delgada capa aceitosa al mar frente al pueblo, los pescados se acabaron.
Dos meses después del derrame provocado por Petroterminal de Panamá en Bocas del Toro, el petróleo sólo se ve en algunas playas y quebradas olvidadas por la operación de limpieza. Pero las cosas no van tan bien para los que viven bajo la sombra de PTP. Varias poblaciones han sido abandonadas a su suerte, y existen riesgos de problemas alimentarios y de salud.
“Aquí nadie del gobierno ni de la compañía se ha aparecido. Hubo niños con diarrea, con dolor de estómago, una señora con asma sufrió una crisis”, cuenta la Sra. Villegas. “El pescado se ha ahuyentado, tiro el trasmallo y no agarro ni para el desayuno”.
La red ecologista Oilwatch, la Comisión de Ambiente y Turismo de Chiriquí Grande y Alianza Bocas reunieron en un foro comunitario en Chiriquí Grande a cientos de personas afectadas por el derrame, provenientes de varios sitios de la Laguna de Chiriquí (que queda en Bocas del Toro y la comarca Ngöbe-Buglé). Aparte de la gente afectada fueron la gobernadora de la Provincia de Bocas del Toro, la alcaldesa de Changuinola y el alcalde de Chiriquí Grande, además de representantes del gobierno central y de PTP. Allá estuvo también Felícito Caíto, de Cayo de Agua, al norte de la Laguna.
Ni los lagartos se salvaron
El Sr. Caíto llegó esa madrugada a Chiriquí Grande en un microbús desde Panamá para hablar de los daños que ha sufrido por el derrame. En la ciudad se había reunido con el abogado Silvio Guerra, que está representando a los afectados de su pueblo. Cuenta sobre una cría de lagartos que tiene en los humedales cerca de su casa. El día del derrame, dos de las criaturas quedaron patas para arriba. “No es sólo cuestión de plata”, dice el Sr. Caito. “Los turistas vienen a ver mis lagartos, este es un proyecto a largo plazo”, cuenta.
“La semana pasada alguien consiguió sacar un róbalo”, dice un residente de Robalo, que trabaja en el aserradero. “Mi mamá y mi hermana comieron de ese pescado y tuvieron que ir al hospital”, contó, porque le salieron unas ronchas raras en la piel. Las historias de gente enferma por comer pescados sacados después del derrame se repiten por toda el área, y eso fue después que el Ministerio de Salud (MINSA) aseguró a los pobladores que ya era seguro pescar.
Pailas volteadas, neveras vacías
Pero a pesar que la economía de la mayoría de la gente del lugar se basa en la pesca, y que en varios sitios ya están empezando a pasar hambre, la gente no confía en el MINSA y casi nadie está pescando y nadie está comprando pescado del área. En el foro de Chiriquí Grande, se pudo escuchar por qué la gente acá no confía en un gobierno casi invisible.
El Dr. Hermes Bustamante, representante del MINSA, explicó en el foro de Chiriquí Grande cómo determinaron que ya era seguro pescar. Un día fueron, sacaron unos cuantos peces y los mandaron al Laboratorio Especializado de Análisis de la Universidad de Panamá. Según el funcionario, no encontraron restos de hidrocarburos, y en base a esa única muestra, determinaron que ya todo estaba bien.
Ciertamente es una conclusión temeraria en base a una sola muestra. Tampoco ha pasado persona alguna del Ministerio de Salud, ni de la ANAM, ni de la ARAP ni de AMP por la comunidad de Boca de Guariviara, donde la enfermería cerró hace tres meses, varios niños se enfermaron tras el derrame y diversos animales domésticos murieron. Nadie les ha ido a preguntar qué les pasó, si están bien, qué pasó con el río y el manglar y los animales. Boca de Guariviara queda junto a un área protegida, pero los efectos sobre este ecosistema permanecen en el misterio, no hay más que las historias que cuenta la gente.
Mamerto Ábrego, de la cooperativa de pesca artesanal en Boca de Guariviara, tiene las neveras vacías. Normalmente los pescadores del lugar guardan sus productos ahí para venderlos y para comer, pero hoy no hay nada. Un par de días más tarde, muy lejos de ahí en la Ciudad de Panamá, PTP y el Ministerio de Salud tenían una conferencia de prensa para anunciar que todo estaba bajo control. Pero el Sr. Ábrego y sus colegas pescadores saben que no es así.
En el pequeño pueblo de Boca Limón las pailas estaban volteadas. No hay qué comer. Cuando no hay pescado ellos buscan moluscos bajo la arena, pero ahora no se atreven a hacerlo. Los moluscos tienden a acumular los contaminantes, pero el Ministerio de Salud no ha analizado muestras de moluscos en el área. Al pueblo llegaron espesas manchas de petróleo pero lo que nunca llegó fue nadie del gobierno. PTP si apareció aquí, para dejar bolsas de arroz y pollo congelado, pero no ha sido suficiente para aplacar el hambre. La semana pasada todavía aparecían pescados flotando, y debe haber sido difícil resistir las ganas de comérselos.
La gente se organiza
En la comunidad de Ballena, el pueblo se ha reunido para escuchar lo que se habló en el foro de Chiriquí Grande. Ellos se sienten engañados y abandonados por los responsables del derrame. La gente se está organizando para exigir compensación por parte de la empresa, y Ballena es uno de los pueblos mejor organizados. PTP ha hecho a varias personas firmar un “finiquito”, una carta que dice que se sienten satisfechos con un único pago de B/.175.
En Ballena la economía se ha ido al piso, o más bien a la arena manchada de petróleo. La gente habla en ngöbere, el español es su segundo idioma. La gente busca lo único que los puede ayudar en estos momentos de hambre e inseguridad: dinero de la empresa. ¿Por cuánto tiempo no se podrá pescar?, preguntan aquí y en todos los lugares a donde vamos. Es difícil saberlo, respondemos. Más difícil aún es saber el efecto a largo plazo que la civilización del petróleo está teniendo sobre las culturas costeñas de Bocas y Ngöbe-Buglé.
2007.03.20
Bajo la sombra del petróleo
Un mes después del derrame de crudo en Chiriquí Grande el 4 de febrero, un equipo de la red Oilwatch visitó el lugar para evaluar los impactos sociales y ambientales del desastre. El resultado fue el choque con una realidad poco parecida a las versiones oficiales, donde los que dependen directamente de la naturaleza para sobrevivir llevaron la peor parte.
En el proceso de monitoreo nos entrevistamos con lugareños, autoridades locales y trabajadores de Petroterminal de Panamá, y revisamos la documentación de los medios.
Cientos de familias pescadoras de las comunidades costeras del distrito de Chiriquí Grande, las cuales sobreviven a base de lo que sacan del océano, quedaron de repente sin manera de encontrar su sustento frente al mar de contaminación creado por la empresa Petroterminal de Panamá (PTP), que se instaló en el lugar desde los años sesenta.
La población y los ecosistemas siempre han tenido que vivir con las consecuencias de las actividades de PTP. Un estudio del área encargado por la ANAM en 2005 reveló que los niveles de contaminación por petróleo en el mar, antes que ocurriera el derrame, estaban ya por encima de los niveles considerados saludables (2.8 a 7.5 mg/l de hidrocarburos en el mar). Con el derrame del 4 de febrero quién sabe a cuánto mas ascendieron estos niveles, lo cual hace mucho más difícil la recuperación social y ambiental.
A un mes del desastre no ha habido aun una respuesta contundente de las autoridades competentes, las comunidades empiezan a inquietarse. A algunas solo llegan un par de libras de arroz y pollo, diariamente la municipalidad es visitada por familias quejándose de la situación.
Causas del derrame
Todo parece indicar que una caduca infraestructura y trabajadores no capacitados fueron las causas del derrame.
Según los datos de periódico La Prensa (2007.02.09) El accidente ocurrió cuando se bombeaba crudo a la nave “Petrosvsk”, y se provocó la rotura de una de las válvulas hidráulicas que abastecen a los barcos que se acodan a las monoboyas.
Un trabajador que no quiere dar su nombre por temor a eventuales represalias, comentó lo siguiente: “a la tubería le entro aire, cuando eso sucede tiembla un poco, el barco sintió el temblor y cerró la llave. El personal en la planta, que no sabía lo que era eso, cerró la llave y el aire quedó dentro de la tubería y ésta explotó. Llovió petróleo en los techos de las casas, en las entradas, en la cabeza de algunos…”.
Lo que sí se sabe es que esta infraestructura tenía una vida útil de 10 años y ya lleva más de 30 años operando en la zona. Además, que la empresa viene sustituyendo a los trabajadores veteranos por otros jóvenes a los que no les ha dado la capacitación necesaria para operar la maquinaria correctamente.
Los verdaderos impactos
Por ahora no existe un diagnóstico integral sobre los verdaderos impactos que ha ocasionado. No se sabe a ciencia cierta si se trata de 60.000 galones o de 210.000. En el mar son 740 hectáreas las que han sido contaminadas, pero PTP y ANAM no han hecho un informe público aún.
Sin embargo, los primeros sondeos indican una grave afectación a las formas de vida de las comunidades. Como suele suceder con la industria petrolera, la empresa PTP, responsable del derrame, ha querido esconder las evidencias y no ha dado muestras de buena voluntad en la reparación de los ecosistemas y de los daños a los pescadores.
Por otro lado, como suele ocurrir en estos casos, es muy difícil cuantificar en dinero lo que cuesta una hectárea de manglar, de arrecifes de coral o de bancos enteros de peces. Cuando se pierden estos recursos que son fuente de bienestar de las comunidades que los usan, la vida cotidiana de estas queda severamente dañada.
Se han podido constatar impactos evidentes y severos en al menos 5 comunidades indígenas. Según información del Congreso Regional Ngöbe Buglé, el derrame llegó a la Isla Tigre, Cayo de Agua, Guariviara, Mancreek, Bahía Ballena y Punta Laurel, lugares donde se ha reportado la muerte de la fauna marina. (La Prensa, 2007.02.09)
El caso de Ballena
Ballena es una comunidad rodeada de manglar, de unos 48 habitantes. El único acceso que se tiene desde Chiriquí es por mar, y su actividad principal es el la pesca para consumo y para la venta. David Silva, dirigente comunal declaró lo siguiente:
“Ahí el crudo llego hasta el día 5 [de febrero], pero el 4 todos comieron pescado y mariscos, toda la comunidad se enfermó, hay unos que todavía están enfermos…los niños tienen granos por el cuerpo y la cabeza, diarrea, vomito, dolor de cabeza, estos síntomas sucedieron durante una semana. Algunos personas mayores continúan enfermos con vomito y diarrea con dolor de cabeza y dolor de ojos.” Julio Santo un dirigente mayor de 60 años declaró que el andaba pescando y el 5 cayó al agua, desde ese día tiene mareos, dolor de cabeza, dolor de ojos, vómito. Dicen que continúa…enfermo...
Jani Palacios tiene los mismos síntomas, pero vomita sangre. Mireya Guerra comentó que “los cerdos, las gallinas, las vacas, todo se ha ido muriendo de poco a poco, ellos [la empresa] no han querido darnos nada por el ganado muerto”. Emiliano Guerra denuncia: “ellos nos están matando, aquí todos nos dedicamos a la pesca, para comer todos los días, camarón, pescado. Las mujeres buscan conchas o cambute… de eso vivimos… ellos nos destruyeron todo, ahora no va a haber camarón, todo el manglar esta negro, lleno de petróleo…”. La empresa PTP debe dar la cara y reconocer los verdaderos impactos ambientales y sociales. Debe además hacer un compromiso público de reparar los daños y los ecosistemas, y por supuesto a cumplir con normas y estándares adecuados para seguir operando.
¿“Limpiar” o esconder la evidencia?
Las empresas irresponsables como PTP a menudo intentan emplear a las comunidades que contaminan para que limpien ellos mismos lo que ellas han causado. En la zona afectada en Chiriqui Grande a finales del mes de febrero se puede confirmar un mes después que las labores de limpieza continúan fuertemente.
Don Jorge Contreras, botero poblador de Chiriquí Grande, confirma que “contrataron a 300 pobladores para la limpieza. Pagan B/.2 por hora, eso es mucho dinero para un indígena de acá, así llevan casi un mes, todo estaba negro, el manglar, olía muy raro y alguna gente se enfermo… La empresa fumigo con avionetas y con bombas pero no han parado por 3 semanas”.
Para las labores de limpieza se contrató además a la empresa Ocean Pollution Control que es una empresa autorizada para atender los casos de derrames. Además de eso la empresa contrató 150 personas (posiblemente 300 en total- en dos turnos) para que ayuden en labores de limpieza.
La autoridad Marítima de Panamá (AMP) autorizó utilizar el dispersante Corexit 9527 (ingrediente activo: 2-butoxietanol), el cual se utiliza internacionalmente. La función de este químico es dispersión de las manchas por agentes químicos que disminuyen la tensión superficial del crudo. Para José González, ecologista de Oilwatch Panamá “los dispersantes como el Corexit 9527 pueden ser más tóxicos que el propio petróleo y en investigaciones científicas se ha confirmado que daña los huevos de camarones, erizos de mar, langostinos, y los ciclos biogeoquímicos del océano, dañando así la biodiversidad marina”.
Preocupa que las labores de limpieza se realicen para esconder el crudo, no para restaurar los ecosistemas. Según testigos del proceso, lo que hacen los trabajadores es recoger todas las piedras y flora con crudo, retirarla del lugar, así como lavar las piedras con el químico dispersante…ya…mencionado. El químico dispersante es más tóxico que la mancha de crudo, por lo que se evidencia que el interés es que no se vea la mancha, no descontaminar el ecosistema para que sea seguro.
Bolsitas de arroz
A un mes del derrame, la empresa PTP no da la cara a las comunidades afectadas. Comunidades enteras que ya no tienen sus fuentes de subsistencia pues la pesca está contaminada, no reciben más que un pollo y una bolsa de arroz por semana, y no se sabe por cuanto tiempo más.
PTP ha ofrecido además B/.100 por familia afectada, a cambio de haber destruido con su negligencia sus formas de vida sustentables. David Silva comentó: “la empresa vino aquí, fumigó y limpió las piedras y lo que salía del mar, pero después se fue… nos dijo que no pescara… y que nos iban a dar una indemnización de 100 dólares por familia… y eso todavía ni se sabe bien”.
Dice Mireya Guerra: “la empresa viene una vez por semana y deja una bolsa de arroz y una libra de pollo por familia y eso es todo, nos están matando de hambre.”
Por otro lado no se habla de ningún tipo de reparación de los daños ambientales, o de diagnóstico integral para saber cual es el impacto real de este derrame.
La complacencia de las autoridades panameñas
Al permitir a la empresa eliminar la evidencia con el dispersante Coterix 9527,

