martes, 04 de septiembre de 2007
LIMPIANDO Y ABRIENDO CONCIENCIASIdea

Bush pierde el cerebro

Bill Press
2007-08-24

Alguna gente pasa por Washington y nunca deja una huella. Karl Rove pasó por Washington y dejó las huellas de sus zapatones por todas partes.

Es al mismo tiempo la figura política más brillante, la más poderosa y la más diabólica de nuestro tiempo. Ni siquiera Haldeman y Ehrlichman lograron sobre Richard Nixon el hechizo que Rove ejerce sobre George W. Bush.

Dada su influencia sobre el presidente, Karl Rove se ha ganado con amplitud el apodo público de “el cerebro de Bush”. Dado su desastroso impacto sobre la política de la administración, también se ha ganado ampliamente el apodo privado de Bush: “Capullo de Mojón”. En Texas, un capullo de mojón es una flor que crece en el medio de una boñiga de vaca. Piensen en eso. Eso dice todo lo que hay que saber acerca de Karl Rove.

Ciertamente Rove hizo un gran trabajo para Bush: logró su elección como gobernador de Texas y presidente de Estados Unidos. Después de eso, Rove debió haber permanecido en Texas —o al menos limitarse a la politiquería. Cuando Bill Clinton obtuvo la Casa Blanca en 1992, no nombró a su director de campaña James Carville a cargo de la política pública. Fue un gran error de George Bush confiar ese cargo a Karl Rove.

¿Cuál es el legado de Karl Rove? Piensen primero en todos los desastres políticos de la administración Bush, incluyendo la obstinación con una política fracasada en Irak; el nombramiento de Harriet Miers al Tribunal Supremo; la privatización de la Seguridad Social; el despido de ocho fiscales federales; las intervenciones telefónicas por la NSA sin orden judicial; los trapicheos y tejemanejes de la Casa Blanca con el cabildero delincuente Jack Abramoff, y la amnistía para 12 millones de inmigrantes ilegales. Todo lleva las huellas dactilares de Karl Rove.

Y luego piensen en toda la agente que él aplastó en el proceso: Ann Richards, acusada de lesbiana; John McCain, acusado de tener un hijo negro fuera de matrimonio; John Kerry, acusado de cobardía en combate, y Valerie Plame, revelada como agente encubierta de la CIA. Para Karl Rove, en el espíritu de su mentor político Lee Atwater, no fue suficiente derrotar a sus oponentes políticos, sino que tenía que destruirlos desde el punto de vista personal. Rove fue un asesino político. De hecho, su tipo de política es conocido como “la política de la destrucción personal”.

El impacto más duradero y destructivo residía en la llamada guerra al terror y la guerra de Irak. En los ataques terroristas del 11 de septiembre, la mayoría de los norteamericanos vieron la necesidad de unirse como nación para sanar, contraatacar y evitar ataques similares en el futuro. Karl Rove vio en el 11 de septiembre la oportunidad de hacer de George W, Bush un presidente de guerra permanente y presentar a sus críticos como antipatriotas. Durante los últimos seis años él ha explotado de forma implacable el 11 de septiembre, convirtiendo una tragedia nacional en un garrote político para golpear a sus oponentes en la cabeza.

De manera similar, después de Afganistán Rove tomó la guerra en Irak como la siguiente campaña política de Bush. El plan de Rove, rápidamente adoptado por Bush, fue exigir un voto en el Congreso en octubre de 2002 para autorizar la fuerza militar, no porque una invasión a Irak fuera inminente, sino debido a que las elecciones parciales eran inminentes —y Rove sabía que los demócratas no se atreverían a votar en contra del uso de la fuerza por temor a ser considerados flojos ante el terror. Ese voto no tenía nada que ver con la protección del país. Tenía todo que ver con elegir a los republicanos.

Desde el mismo inicio Rove manejó la guerra de Irak como un mensaje político. O uno se ponía al lado de George W. Bush o se ponía al lado de Osama Bin Laden. Esa estrategia funcionó para ganar las elecciones parciales de 2002 para los republicanos y reelegir a Bush en 2004. Pero en 2006 comenzó a salirle el tiro por la culata. Deseosos de un cambio de dirección en Irak, los norteamericanos rechazaron la política de temor de Rove y pusieron de nuevo a los demócratas a cargo del Congreso.

Así que, ¿cuál es el legado de Karl Rove? El escritor conservador de blog Andrew Sullivan lo dijo de la mejor manera: “Él se arriesgó para realinear al país y unirlo en una guerra —y lo echó por la borda en una campaña de nicho, polarización y conveniencia personal a corto plazo… tendrá que pasar otra generación para recuperarse de las toxinas que él ha inyectado, con la aprobación del presidente, en la cultura política”. ¡Y el que habla es un conservador!

Sullivan hace una importante declaración: es imposible separar el legado de Rove del legado de Bush. Sí, Karl Rove es un desastre político y de gobierno. Pero también lo es el presidente que él creó y para el que trabajó.

*Bill Press es el anfitrión de un programa diario de radio sindicado nacionalmente, y autor de un nuevo libro, De cómo los republicanos se robaron la religión. Su correo electrónico es bill@billpress.com This e-mail address is being protected from spam bots, you need JavaScript enabled to view it. Su site web es www.billpress.com

Vacilando



Flash
¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com


Rebotado
firmar el libro de visitas


Sonrisa



Grow OrganicsGiño

Comentarios que incluyen profanidad o ataques personales u otros inapropiados comentarios o material subversivo se quitará del sitio. Adicionalmente, se eliminarán todas las entradas que estén sin firmar o que contengan "firmas" pertenecientes a otras personas que no sea la del presente autor del post. Como editor invitado usted es totalmente responsable del contenido que publique en éste Blog.

Editor de: http://www.limpiandoyabriendoconciencias.com

POR UNA COMUNICACIÒN E INFORMACIÒN ALTERNATIVA PRECISA Y RESPETUOSA DEL CULTO A LA DIGNIDAD Y LA VERDAD
Publicado por Desconocido @ 12:53 PM  | Participación Ciudadana
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios