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La XX Cumbre del Grupo de Río
concluyó ayer con una distensión a medias en torno al conflicto diplomático
de Colombia con Ecuador, Venezuela y Nicaragua.
La tensión de Colombia con los otros tres países centró los debates de la
cumbre y dejó de lado los temas principales de la reunión: energía,
desarrollo y desastres naturales.
La declaración del Grupo de Río centró la crisis sólo como un problema entre
Colombia y Ecuador y omitió mencionar en la disputa a Venezuela y Nicaragua,
que tienen profundas diferencias con Bogotá.
Poco antes de la conclusión de la cumbre, el presidente de Colombia, Alvaro
Uribe, estrechó las manos de sus colegas Rafael Correa, de Ecuador; Hugo
Chávez, de Venezuela, y Daniel Ortega, de Nicaragua.
El gesto suscitó el aplauso del resto de los mandatarios, pero Correa no
anunció que restablecía relaciones con Colombia ni que retiraba a sus fuerzas
militares de la frontera con ese país.
Chávez y Ortega anunciaron que avanzarían lo más pronto posible para el
restablecimiento de las relaciones que sus dos países rompieron con Colombia
tras lo que consideraron como la agresión de Bogotá a Ecuador.
El presidente de Nicaragua demandó que el Grupo de Río comprometiera a
Colombia a buscar una solución en torno a la disputa entre ambos países por
la soberanía de unas islas, incluidas San Andrés y Providencia, y aguas
territoriales, en el Atlántico.
La tensión regional estalló el 1 de marzo cuando fuerzas militares de
Colombia atacaron un campamento de la guerrilla colombiana dentro de
territorio de Ecuador, a 1.500 metros de la frontera entre ambos países.
El Grupo de Río en su declaración final no condenó la intrusión de fuerzas
militares de Colombia dentro de Ecuador, lo cual dejó insatisfechas
implícitamente a Quito, Caracas y Managua.
El Grupo de Río dijo que rechazaba 'la violación a la integridad territorial
de Ecuador' y expresó 'satisfacción' por lo que describió como 'las plenas disculpas'
ofrecidas por Uribe a Correa.
El bloque dijo en el punto cuatro que Uribe se comprometía a que sus fuerzas
armadas jamás volverían a lanzar una incursión 'bajo ninguna circunstancia'
en territorio de otro país.
En una aceptación tácita de que la crisis no ha concluido, el bloque exhortó
a 'las partes involucradas a mantener abiertos canales respetuosos de
comunicación y a buscar fórmulas de distensión'.
Cuando estrecharon las manos, Correa nunca sonrió ni intercambió palabras con
Uribe, a quien mantuvo una mirada fija. Correa había reiterado durante la
semana que Uribe era un 'cínico' y 'mentiroso'.
Los mandatarios del Grupo de Río dijeron que 'reiteramos nuestro compromiso
con la convivencia pacífica en la región'.
El Grupo de Río también dijo que todos los estados se comprometen a combatir
las amenazas a los gobiernos, sean de guerrilleros o grupos criminales.
El bloque respaldó la decisión de la Organización de los Estados Americanos
(OEA) de enviar una misión que investigue la incursión de Colombia en
Ecuador.
Asimismo, tomó nota de la decisión del presidente ecuatoriano Rafael Correa
de recibir documentos del presidente Uribe que habrían llegado a poder del
gobierno colombiano luego de los hechos del 1 de marzo, a fin de que las
autoridades judiciales ecuatorianas investiguen eventuales violaciones a la
ley nacional.
La declaración exhortó a las dos partes a mantener abiertos canales
respetuosos de comunicación y a buscar fórmulas de distensión.
Los mandatarios del Grupo de Río también recordaron los principios del
derecho internacional de respeto a la soberanía, de abstención de la amenaza
o el uso de la fuerza y de la no injerencia en los asuntos internos de otros
estados.
El documento leído por Fernández consignó también los legítimos derechos de
Argentina en la disputa sobre la soberanía en las Islas Malvinas, el respaldo
al régimen institucional surgido del voto del pueblo boliviano y la
solidaridad con los pueblos víctimas de los desastres naturales
A la reunión del bloque asistieron los mandatarios o sus representantes así
como el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. Una ausencia
notable fue la del mandatario de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva.
La cumbre estuvo precedida por una reunión de ministros de Relaciones Exteriores
efectuada el jueves.
El Grupo de Río, creado en 1986, es un mecanismo de concertación política
integrado por Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa
Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guayana y Honduras.
Completan la lista México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República
Dominicana, Uruguay y Venezuela. La XX cumbre aceptó la incorporación de
Haití como miembro del Grupo de Río.
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República Dominicana: El presidente de Ecuador, Rafael Correa, hace uso de
la palabra durante la Cumbre del Grupo Río, a su lado la Canciller María
Isabel Salvador Crespo.
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